jueves, 2 de febrero de 2017

¿VOVER LA VISTA PARA OTRO LADO? ¡¡¡IMPOSIBLE!!!.

Por Antonio Domínguez
Todos somos responsables de lo que sabemos, de lo que ignoramos y de lo que fingimos ignorar, especialmente de eso último. Es un inicio un poco contundente, pero creo necesario incidir en el caso de la injusticia cometida con el Excelentísimo Ayuntamiento de San Lorenzo dando esa lección moral gratuita.

En cualquier caso, si lo que pretenden ustedes es hacer creer al mundo que lo que ya ha sido en realidad nunca ha sido, lo único que conseguirán es potenciar esa tendencia hacia la futura pérdida del lenguaje de la realidad y de la ley, fomentando así la proliferación de auténticos analfabetos funcionales e incluso emocionales. También están causando con ello la infrautilización de la sociedad, que, si bien llegados a este punto es idéntica en las acciones de los dos ayuntamientos, en el de ustedes más, pues ya da claras muestras de ser incapaz de retener lo que no es suyo. El nuestro, sin embargo, y por ende nuestra sociedad, todavía tiene que reencontrarse con –y disfrutar de– aquello que le pertenece.

Seguiré con mi alegato porque es, a todas luces, necesario: no asesinen a la Historia, señores de abajo, llevándose además por delante a la Libertad. Porque sí, la muerte de la una supone indefectiblemente la muerte de la otra, y nadie les ha dado derecho a maltratar estos dos conceptos sagrados y capitales para la convivencia, a convertirlos en un amasijo irreconocible, en nombre de la legitimación de esta situación imposible que se han empeñado en crear y que siguen sin querer corregir, demostrando así que no profesan ningún respeto a nuestros sentimientos. Es una enfermedad, un veneno histórico, lo que emponzoña a los señores de abajo y los conduce sin remedio a las “plataneras” –o al cementerio, si queremos ser más precisos–, pues todavía les mata ese consabido remordimiento; y ni sus historias inventadas, sus posturas recalcitrantes y absurdas, tienen suficiente poder curativo como para salvarlos de sí mismos.

Y todos ellos, todos los que han puesto el pie ahí abajo tras haber sido redactada la Carta Magna, han querido embellecer esa ambición lujuriosa desmesurada con una dimensión metafísica estúpida, la propia de los mediadores que quieren robar incluso agradecimientos a Dios y al mismo Cielo. Porque lo que a ellos les va es cogerlo todo por la fuerza, y, desde una posición tan elevada y espiritual, no tiene sentido sentirse culpable. Desde allí, se endiosan y se apropian de todo aquello que se les antoja cuando la situación es propicia, y se creen a pies juntillas que el mundo se divide solo en dos bandos: ellos y todos los demás seres, inservibles e inútiles. Por eso no es de extrañar que denigren y desprecien la historia hasta ese punto, porque saben que conocerla tiene el mismo poder de una promesa: la promesa de escapar, algún día, de ese mundo viejo y corrompido, y volar al fin hacia el horizonte de la verdad al que debería viajar cualquier ser humano que no tenga tripas en vez de cerebro.

En resumen, el clasismo es uno de los peores errores de la humanidad; y si se mezcla con esa metafísica, esa justificación en lo divino, pueden suceder cosas terribles. No lo parece, no se nota, pero las situaciones injustas tarde o temprano acaban revelándose. A San Lorenzo le ocurrirá igual.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me interesan mucho todas sus colaboraciones en esta página.Son entretenidas,interesantes y educativas: principios que raramente se cotejan. Como mínimo brilla Ud. con una inteligencia fuera de lo común; si es que es verdad que no está Ud. titulado. Es un placer darle mi enhorabuena.