miércoles, 24 de mayo de 2017

En la vida "primum non nacere”: lo primero es no causar daño a nadie.

Por Luis C. García Correa
En la vida "primum non nacere”: lo primero es no causar daño a nadie. La expresión latina, que se atribuye a Hipócrates, me da pie para insistir que en la vida lo primero es tratar de ayudar, y no solo no hacer daño.
Hay quien se regodea y se llena de satisfacción haciendo imposible la existencia a otra u otras personas: por el mero hecho de reírse, o por hacerle daño, por envidia, por odio, por dinero… Da exactamente lo mismo: todos esos motivos son condenables, merecen reproche, y el destino se encargará de que no queden impunes.
La vida es muy breve y no merece la pena perder el tiempo haciendo daño. Además las acciones siempre tienen consecuencias: todos nuestros actos tienen un eco, una especie de efecto bumerán, porque las consecuencias regresan al lugar del  que partieron.
¡Quien piensa que puede hacer daño y cree que no va a tener ninguna repercusión vive en la inopia! Del mismo modo, quien hace el bien puede estar seguro que el bien le regresará.
No hay bien o mal que hagamos que no tenga repercusiones en muchas direcciones.
Quien reparte el bien, recibirá el bien, y con él puede volver a repartirlo. Es  lo que podríamos llamar “espiral de la felicidad”.
El amor es consecuencia de esa espiral. La intensidad del amor que tengamos y repartamos, determina la intensidad de la felicidad y la intensidad del amor que experimentemos.
“Primum non nocere". En la vida lo primero es no hacer daño. Ése es el camino correcto que nos lleva a la felicidad y al amor que hemos dado, compartido y repartido. Es la puerta de entrada a la espiral de la felicidad, cuyas consecuencias positivas aumentan progresivamente.
Benditos y alabados sean las personas buenas, honestas y participativas, que dedican su vida a ayudar repartiendo el amor y el bien como una necesidad vital y real. De ellas será la gloria terrenal. Ellas serán felices.
Imitemos a los santos, es decir, aquellos hombres y aquellas mujeres que viven siempre en la espiral de la felicidad, porque no saben vivir de otra forma que de“primun non nocere”, lo primero es no hacer daño.
“Primun auxiliare est”,  lo primero ayudar.

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