viernes, 9 de junio de 2017

Diario de un cura: Tiempo para sonreir

Por Jesús Vega Mesa
Algunas veces me pasa que, cuando termina la jornada y ya voy a dormir, me sorprendo a mí mismo con una sonrisa de felicidad. Y me pregunto ¿por qué esta alegría? Necesito entonces repasar lo vivido durante la jornada para descubrir el motivo. Anoche, no. 
Anoche, a la hora de descansar, me encontré, no sé… como melancólico. Como si me faltara algo. ¿Y por qué este sentimiento? Empecé a rebobinar mentalmente las horas del día y encontré la respuesta: 

Algunas cosas no habían salido como yo hubiera querido. Y recordé que me había ilusionado, por ejemplo, con que los premios Max de Teatro aterrizaran en Gran Canaria. Y no fue así. También encontré mi decepción porque, en el Día del Medio Ambiente, el lunes pasado, algunos políticos expresaron, orgullosos, que no pensaban hacer nada para cuidar nuestro planeta. Y más tarde, además, caí en la cuenta de que, hacía sólo unas horas, me habían confirmado que una comunidad de religiosas que trabajan en mi arciprestazgo y mi parroquia, se marchan a otro lugar. Y recordaba a algunas personas amigas que están pasando un mal trago. 

Pero no me gusta ir a la cama con desánimo. Por eso, intenté encontrar la cara más amable de estos hechos. Y la estoy encontrando. Recordé unas palabras de la Biblia, en el Eclesiastés:

"Hay bajo el sol un momento para todo, y un tiempo para hacer cada cosa: Tiempo para nacer, y tiempo para morir; tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado; tiempo para llorar y tiempo para reír; tiempo para gemir y tiempo para bailar; tiempo para lanzar piedras y tiempo para recogerlas; tiempo para los abrazos y tiempo para abstenerse de ellos; tiempo para buscar y tiempo para perder; tiempo para conservar y tiempo para tirar fuera; tiempo para rasgar y tiempo para coser; tiempo para callarse y tiempo para hablar. “ 

Y estas palabras me devolvieron la tranquilidad, al menos durante la noche. Las cosas no siempre salen al gusto de uno. Lo que parece negro, desde otro ángulo puede parecer blanco. Lo que se consideraba una pérdida, a veces resultó ser ganancia. Lo que para unos es derrota, para otros es victoria. No siempre se puede ganar. Para que algunos tengan más, otros deben tener menos. Cada cosa tiene su tiempo. Y ahora toca este. Esta mañana me he despertado muy feliz. Tiempo para sonreír.

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