miércoles, 7 de junio de 2017

Los impuestos

Por Luis C. García Correa
Los impuestos honestos y, por tanto, necesarios se crearon para solucionar los problemas comunitarios, sean personales, locales, nacionales o internacionales.
Problemas comunitarios son las necesidades que los particulares no podemos solucionar solos. Son los que explican la existencia de asociaciones, cooperativas, federaciones, Ayuntamientos y Gobiernos.
Las distintas uniones o entes sociales se crearon con el único fin de servir a la comunidad.
Esos organismos o uniones se crearon para servir al ciudadano y no para servirse del ciudadano. 
Los impuestos son una obligación, una necesidad y una responsabilidad. 
¿Cómo mantener esas uniones u organismos sociales para que puedan funcionar? Con los impuestos.
Pagar los impuestos es una necesidad, es una obligación personal y social y es un cargo de conciencia. 
Cuando esas organizaciones sociales no funcionan puede ser por dos razones: o porque quienes las dirigen y trabajan en ellas son unos corruptos, sinvergüenzas y ladrones; o bien porque los ciudadanos somos unos corruptos, sinvergüenzas y ladrones al no contribuir con nuestros impuestos y con nuestro honesto y unido comportamiento. En uno u otro caso “defraudamos”.
Amar a la Patria, a nuestro conciudadanos y al mundo entero obliga a contribuir con los impuestos y con todo aquello que esté en nuestras manos para ayudar en la búsqueda del bien personal, social y mundial.
“La globalización ha llegado, lo que nos responsabiliza a dar lo que debemos y podemos porque lo tenemos, y exigir que nos den lo que nos deben y nos merecemos”.
Santos y alabados sean las personas honestas al servicio de los ciudadanos: los vecinos, los funcionarios, los políticos  (…) que dedican sus vidas a luchar por el bien de los demás, y que cuando lo hacen sin pedir nada a cambio caminan por el sendero de la santidad.
Pagar honestamente los impuestos, pudiendo hacerlo, es una obligación irrenunciable, que nos debe llenar de alegría al contribuir al bien propio y al ajeno.
Condena a los malos ciudadanos que no cumplen con la obligación de pagar sus impuestos, y condena a los socios, funcionarios, políticos (…) que no cumplen con la maravillosa obligación de servir a los demás, sin pedir nada a cambio, pudiendo caminar por el maravilloso sendero de la santidad.
Es necesario pagar los impuestos, por honestidad y con honestidad. Es necesario que el uso, la dirección, y la administración de esos impuestos se haga con honestidad.
Condena al que no paga los impuestos y condena al malversador que los administra y no los dedica con honestidad, no solucionando los problemas de la comunidad.
Los impuestos son necesarios, y necesaria es nuestra contribución, como la honestidad de los administradores de esos impuestos.
La malversación de los impuestos - por el mal uso o abuso - es una irresponsabilidad grave al robar el tiempo y el dinero y el perjuicio de no hacer lo debido.
Los impuestos y pagarlos son una necesidad de honestidad.
Los impuestos reducen la maldad y eliminan la necesidad.
Los impuestos son parte de la felicidad y de la libertad.

1 comentario:

Victor Androano dijo...

Sus afirmaciones son un cúmulo de despropósitos con un final realmente apoteósico al afirmar "los impuestos son parte de la felicidad y de la libertad" ¿Acaso los defraudadores buscan la infelicidad? ¿Como puede ser parte de la libertad un instrumento coercitivo? Los impuestos son un elemento de esclavitud. Un sistema ideado para ser fuerte con los débiles y débiles con los fuertes.