domingo, 12 de mayo de 2013

Moldeando la vida

Por: Tomás Galván Montañez
Moldeando la vida. Buscando cosas por las que dar las gracias, descubriendo el sol que se esconde tras cada nube, apreciando el silencio que hace de cada composición musical una obra única. Siendo testigo de que Dios hace grandes obras y que puedo anunciarlas junto a ti, en un nosotros.
 Aceptando que todo cambia y que por eso la vida tiene ritmo y armonía, pues solo nosotros marcamos el compás de nuestros pasos mientras miramos a nuestros amados seres con la certeza de que nos han aportado un pedazo de ellos. Firmando con una sonrisa el encuentro anhelado, emocionándome ante el perdón que calma y regenera. Disfrutando de los pequeños pasos que voy dando y aprendiendo de las derrotas que se van presentado. Amando la mañana y respetando la noche. Abrazando a la luna. Abrazando a la vida. Sintiéndome protagonista de mi vida, parte de la comunidad, de la historia que todos escribimos. Feliz con la vida, con la gente, con los proyectos, con los sueños y propósitos, con las iniciativas, con la sonrisa de mis padres y el corazón serenos de mis abuelos. Con la unión de los amigos y el rencuentro con grandes personas. 
Valorando a los maestros que apoyan y enseñan. Teniendo la certeza de que las montañas soplan puro aire y que los ángeles me cuidan. La vida fluye y yo fluyo con ella. Y ustedes, si lo desean, pueden fluir con ella y conmigo. El amor fortifica y torna humilde. Gracias darme tanto aportando tan poco. Gracias por confiar en mí, por dejarme que me equivoque y tenderme su mano. Gracias por construir una parcela mejor del mundo. Gracias por estar ahí, aún en silencio. Gracias por la vida. Gracias por caminar y dejar caminar. Gracias. De vez en cuando, decía Serrat, la vida. Y siempre, afirmo yo, la vida.

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