miércoles, 30 de octubre de 2013

Desde Tenoya a Tamaraceite llegando a San Lorenzo (Capítulo III)

Por Tino Torón
Al salir de túnel seguíamos la peligrosidad entre riscos recortados y en sus huecos palomas que anidan desprendiendo algunas piedrillas como así los lagartos, piedras que hemos visto en las cunetas y por fortuna han caído sin incidencias, que con frecuencia limpian el Servicio de Carreteras. 

Nada mas allanar en la entrada del Llano Las Mozas en dirección a Tamaraceite y en la entrada hoy de La Cazuela, cogían los caminantes los atajos, riada de gente (mucha gente) que iban en grupos y cuando la noche era muy oscura con antorchas, mas tarde con faroles y luego linternas, desviándose de la carretera por el Barranquillo Los Gatos a sus diferentes trabajos (los tomateros, las factorías, el muelle y a otros destinos ….) este camino conducía a los Giles hasta Guanarteme pasando por el peligroso acantilado de Filo Cuchillo llegando caminando hasta el Muelle y al terminar la jornada regresar incluso los que podían cargados con comidas para los animales, las mujeres con la carga en la cabeza. 

Me han contado sobre todo los caminantes solitarios del miedo, que una vez un hombre le seguía, él se paraba y el otro hacía lo mismo hasta que llegó el momento que lo perdió de vista, otro me contó que en el camino se encontró dos guardias civiles en el suelo, parándose, dándose cuenta que estaban descansando.

Estos caminantes solitarios procuraban unirse a otros incluso para pasar el túnel, en aquellos tiempos también tenían un respeto, pues hasta de la misma sombra huían, los que venían de Tamaraceite y San Lorenzo a las fiestas, bailes o verbenas, novias, pretendientas, procuraban esperarse y unirse y “es curioso que muchos desistieron de seguir pretendiendo un amor en Tenoya, por no pasar el túnel, cada vez que iban a rondar a la persona amada. 

Quiero aprovechar este momento para homejanear al menos tres Tamaraceiteros que recuerde, que han dejado huella en el Pueblo de Tenoya como lo fue Fernando Aguilar, creo que se llama Fernando González Aguilar) quien siempre se destacó en todos los movimientos sociales, teniendo en la subida del Salvial una placa. A los que hasta hoy está con nosotros y siempre luchando Gonzalo García Diepa conocido por Gonzalo el Níspero y Jaime Turkiman, persona servicial, actualmente lleva su labor en el “Club de Pensionistas Miguel Curbelo de Tenoya”, saludando al resto. Sin embargo Tenoya tenía en Tamaraceite, a José Lezcano Guerra (Pepe Lezcano) casado en Tamaraceite y residente en Tenoya que fue sacristán, sorchante y registrador de la Parroquia San Antonio Abab, es posible que aprendiera a tocar el órgano con Manuel Cazuela, el que sigue en nuestra memoria. En San Lorenzo, Rafael García que es responsable de los fuegos y del Cementerio y sepulturero, colaborando en todos los festejos.
Los que seguían la ruta de la carretera llegaban a Los Sifones, hoy falta uno de ellos a la altura del almacén de Clavijo, donde hoy está la rotonda, casi frente mismo había un campo fútbol del Tenoya al que nunca llegué a ver y que mi padre y los mayores de aquella generación ya desaparecida me decían y me podían contar mas, que hoy lamento que allí los domingos también se celebraban apuestas de peleas de carneros. (Pero no de carneros solo) 

En aquellos tiempos existía una rivalidad entre los de Tamaraceite y Tenoya, los partidos entre ambos eran muy agresivos, llegándose a oír el griterío y ofensas a lo lejos, según me contaron los árbitros se arriesgaban formándose en el campo discusiones y una vez terminado el partido los vencedores y vencidos se provocaban y caldeaban como si esto formara parte de la fiesta, allí en aquel callejón cotado entre dos muros de la entrada a la finca se desafiaban a las peleas rodeados por sus aficionados que entre guitos animaban e irritaban, peleándose incluso entre ellos, saliendo malparados, convirtiendo el lugar en un campo de batalla, como más abajo próximo hoy a la entrada de los Giles, incluso guirreaban (tirarse piedras) defendiendo sus linderos de forma peligrosa, rivalidad que poco a poco fue desapareciendo hasta hoy estar hermanados.

Es curioso lo de los pleitos, pues en las fiestas de Tenoya cuando era pequeño llegué a ver discusiones, desafíos y pleitos, sobre todo en los chiringuitos y bares, entre los mismos compañeros o con los de afuera, pues en Tenoya también había un cuartelillo. Entre los que peleaban después de separarlos a veces seguían tomándose las copas juntos y se decía “Si en la fiesta no habían pleitos, las fiestas no servían” 

Seguíamos el camino por la carretera vieja y donde Santiago tenía la Chatarra, los Tenoyeros hicimos un campo de fútbol pequeño en aquella zona inclinada, allí disputábamos grandes partidos y lo curioso junto a la carretera por lo que los coches eran pocos. El campo se quedó abandonado ocupándose por Santiago.

La ruta de los campos de fútbol seguían como es el campo del Tenoya situado en los Giles, hoy cerrado por falta de organizadores y el peligro de los jóvenes al ir caminando, los organizadores, aficionados y padres que tenían coche los llevaban, incluso en ocasiones mas de lo permitido, hoy Tenoya se ha quedado de momento sin deportes como es este que abarca todas las edades. Antes de este campo hoy existente había uno un poco mas arriba a mano derecha cerca de un estanque aun existente. En mis tiempos de niño si el campo era lejos tanto el equipo como los aficionados íbamos en camionetas, que incluso cargaban estiércol, las barría y acondicionaban para esos días.

No puedo seguir caminando si no hago una parada en las casas que están de frente a la carretera de
entrada a los Giles, allí vivían dos familias, una de ellas era la de Juanito y Reyita, que tenían, creo que, once hijos y solo una hija llamada María, esta familia es conocida también en Tamaraceite, un hijo trabajó en la finca con Don Juan Ramírez Reyita a los niños que íbamos en ruta nos daba de beber agua y ayudaba a todo necesitado, fue muy querida y la recordamos.

Seguíamos hasta Jacomar en ese grupo de casas vivían familias como Los Lezcanos y otras relacionadas también con el Pueblo de Tenoya, todos nos conocíamos, antes había una vinculación pues al pasar nos veíamos. Al llegar al llano estaba la tienda de Elvirita, a la que conocí viuda con sus dos hijos un varón que murió joven y una hembra habitaban la casa con un volado y dos bancos, uno en cada extremo, allí capté hace años una imagen que nos llamaban la atención de ver sentadas a Carmilla y Aguidita que iban caminando desde Tenoya a ayudar en la finca de Domingo Afonso, todas vestidas de negro y pañoleta, la casa forma parte del conjunto de la bonita finca de Jacomar que según los mayores antiguamente había un camino de atajo que la atravesaba.

Esta tienda de Elvirita nos preguntamos que hacia en aquel sitio en un núcleo pequeño de casas y es que los obreros que pasaban compraban cigarros, el pizco de ron los niños los caramelos etc. y muchos descansan en aquellos bancos cogiendo fuerzas para seguir la ruta, era raro no ver gente sobre todo al atardecer, incluso los domingos por la mañana.

Muchos de los niños llegábamos hasta el estanque de barro a jugar que estaba en la entrada de la Galera, antes pasando por la vuelta de Juan Pajarita, cuando terminábamos los partidos con los calores bebíamos agua caliente del surtidor y regresábamos, pero había un tal Juaquinito que vivía en una casa chalet con un jardín donde destacaba un pino, del que todavía existe, era el suegro de Fernando Pérez, el cual tuvo una tienda pegada a su yerno y fue botada para construcción del actual edificio pegado o lindante a donde esta hoy la autoescuela.

Juaquinito, convertido en un personaje popular por lo menos en Tenoya, siempre con cachimba y sombrero, iba caminando todos los días hasta Tenoya, tenía una hija llamada Candelaria de su primer matrimonio, el había estado en Fernando Poo y cuando íbamos caminando le preguntamos: cuantos niños éramos y el mas pillo acertaba, porque nos contaba de lejos, pero nosotros algunos nos escondíamos y una veces acertaba y otras no.

En otra ocasión cuando el eclipse de sol de los finales de la década de los 50 nos dijeron en la escuela y lo que se oía en la calle que para verlo mejor teníamos que estar lo mas cerca de Las Palmas y con un cristal ahumado que hicimos nosotros mismos con el humo de una vela, así un grupo llegamos hasta la entrada de la Galera, en aquel tiempo era una finca de plataneras de Don Sixto, hoy todo urbanizado, desilusionándonos, pues se hizo de noche en un instante, sin apreciarlo bien regresamos a casa.
               
                   (Seguiremos  caminando en el próximo capítulo)   

4 comentarios:

OBSERVATORIO ASTRONOMICO URBANO VECINDARIO dijo...

Estupendas crónicas!, no dejes de relatarnos todas esas vivencias

Israel Tejera Falcón

Tino Torón dijo...

Hola Israel: Ante todo agradecerte el interés y petición, trataré de seguir escribiendo, aparte de mis otras ocupaciones que me atraen.
Te he seguido como tu a las estrellas, llegando cada día mas allá, al mismo tiempo que despiertas el interés en esos visitantes convertidos en apasionados.
Con un cordial saludo, esperando vernos un día.

Pedro Dominguez Herrera dijo...

Gracias amigo Tino por lo que escribes y el cariño que transmites por todo lo nuestro y por esa memoria y documentación que muestras sigue así que me llena de orgullo tener persona de la valía tuya como verdadero amigo
Pedro Dominguez Herrera

Tino Torón dijo...

Pedro Domínguez: Nos conocemos desde hace tiempo y te digo que echo de menos las tertulias de manera informal que hacíamos en la barbería.
Cuantas vivencias me llevé que me han servido para saber mas de Tamaraceite y Vds de Tenoya.
Te agradezco tus palabras y ánimos.
Hasta otro momento, amigo Pedro