domingo, 27 de octubre de 2013

Mofarse de otros

Por Luis García Correa
Mofa es la burla y escarnio que se hace de una persona o cosa.
Es triste e indignante ver cómo unas personas se mofan de otras.
Por lo general es señal de cobardía. Quienes se mofan saben que quienes son objeto de sus burlas no va a responderles, o no van a enterarse.
La mofa es una vileza.
Una persona honesta y educada jamás se mofa de otra.
¿Por qué hay quien se mofa de otras personas?
Pienso que por rencor, o por envidia. En otras circunstancias no concibo la mofa.
¡Me gustaría saber las razones que aducen los que se mofan!
¿Qué condena merece un mofador? Por lo menos, pedirle responsabilidad del daño causado.
La mofa suele ser calumniosa. Y es una enfermedad contagiosa.
Robar el honor de una persona es incalificable y puede llegar a ser imperdonable, porque a lo mejor no exista la forma y ni la manera de reparar el daño causado.
Decía San Agustín que calumniar es como desplumar una gallina. Las plumas se las lleva el viento. Después hay que recogerlas todas. Pero más de una se perderá para siempre.
El respeto a la persona humana es indiscutible e intocable.
¡Ay del que calumnia, se mofa, y no respeta a los demás!
No hay razón alguna para mofarse. Quien se mofa se (des)califica a sí mismo.
El maleducado que se mofa de otros merece un reproche serio por faltar a la primera y más elemental norma de convivencia: el respeto a los demás.
Es posible que, si se sintiera avergonzado, pueda pedir y recibir el perdón. No se trata de poner en la plaza pública a nadie, tampoco a los que se mofan. Basta con llamar mofa a la mofa. Y repetir, las veces que sea necesario, a quienes se mofan, que cometen una grave injusticia, porque nadie, en ninguna circunstancia, tiene el derecho de burlarse de nadie. Al pan, pan.

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