viernes, 6 de diciembre de 2013

A la espera del Niño Jesús

La Provincia. Si se aguza la vista, en un intento porque esta no se pierda en los infinitos detalles, se vislumbra un pesebre aún vacío. No se trata de una cuestión de olvido, sino de espera... pues está escrito que el niño Jesús llegó al mundo la velada del 24 de diciembre. Hasta ese momento, y como cada año cuando se acercan estas fechas, quienes le aguardan se reencuentran en el mismo punto de la casa de La Milagrosa de Lorenzo Rodríguez Suárez. Vienen de diferentes partes del mundo y del país, y en su conjunto logran recrear lo que hace 2013 años ocurrió en una ciudad situada a unos nueve kilómetros al sur de Jerusalén. Cada uno tiene una misión atribuida que ejecutan de manera mecanizada y sincronizada al primer golpe de interruptor. Así, mientras el agua comienza a descender por las laderas artificiales, para alegría de los peces que nadan en el pequeño lago; el ángel anuncia la llegada del Mesías a los pastores cuando cae la noche, que en pocos minutos da paso al día, en la sala de unos 40 metros cuadrados. Y es que cuando el engranaje se activa en el espectacular belén que este vecino de San Lorenzo monta desde hace 20 años, los ojos se abren como platos y el espíritu navideño puede hasta olerse.


Nada más entrar por la puerta "la gente se queda alucinada, porque muchos piensan que van a ver las figuras sobre una mesa", cuenta con orgullo el belenista aficionado. No es para menos si se tiene en cuenta que comenzó a dar forma al montaje el pasado mes de junio. "Lo voy haciendo de atrás para delante sobre sacos de papas vacíos a los que doy forma con escayola para crear las diferentes partes del escenario". Además, contribuye con el medio ambiente, ya que recicla todo aquello que encuentra en la ladera de la zona "privilegiada" -en lo que a vistas y naturaleza se refiere- en la que vive.




El belén de Rodríguez Suárez guarda varias peculiaridades. Muchas de las figuras, por ejemplo, provienen de Croacia, Madrid, Alicante o Murcia. Precisamente de allí son sus últimas adquisiciones: unos romanos, una aguadora, una lavandera y la escena al completo del pasaje de la Biblia que recrea la presentación de Jesús en el Templo. Llama la atención también el tradicional caganer, cuya presencia se revela a través de una diminuta letrina cuya puerta de madera que se abre y se cierra. Aunque sin duda, lo más impactante, es ver cómo desciende el ángel de la anunciación cuando se oscurece el habitáculo en el que acontece a escala reducida el misterio.



En la cara del precursor del belén de 71 años se refleja la ilusión de una costumbre que se remonta a su infancia. "Cuando era niño, hacía yo mismo las figuritas de barro", rememora. Perdió esta afición, pero no la costumbre de levantar en el interior de su casa un nacimiento compuesto por más de 280 piezas adquiridas a lo largo de los años. Tan solo en una ocasión, por motivos de salud, rompió su propia tradición y vendió todas las piezas a un señor de Fontanales. "Pero al año siguiente se las volví a comprar todas", apostilla mientras al son de villancicos, mira con cariño a los Reyes Magos, el buey y la mula, la Virgen María y San José, mercaderes y demás personajes.



Quienes conocen al que trabajara en La Lechelita, saben de la pasión que despiertan en él estas fechas tan señaladas. "¡Aquí se vive la Navidad por todo lo alto y así será hasta que me muera!", manifiesta con un entusiasmo que termina por contagiarse. Él ha cuidado cada detalle con el objetivo de poder compartirlo con aquellos que lo deseen. De este modo, las puertas de su vivienda -donde ya están instaladas las guirnaldas, el abeto y hasta un Papa Noel- "están abiertas para todos". Dicho queda. Quienes quieran, pueden acercarse por la calle Fuente del Grillo de La Milagrosa y llamar al timbre, junto a la placa que dicta: Bienvenidos a la casa de Lorenzo y Luisa". Sus inquilinos compartirán durante la visita el espíritu navideño que impregna las cuatro paredes del hogar donde hasta el loro desea unas "felices fiestas".

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