martes, 22 de abril de 2014

Aleluya, Aleluya, Jesucristo ha resucitado.

Por Luis C. García Correa
Aleluya, Aleluya, el Señor ha resucitado. Aleluya, Aleluya.
El gozo y la esperanza humanos se hacen divinos con la Resurrección.
Sólo Dios puede Resucitar. El que se resucite a sí mismo es Dios.
Amo apasionadamente a mi Dios resucitado. En Él espero y en Él confío mi eternidad en su contemplación, y creo en el proceder de la eternidad por Su deseo.
Soy totalmente incapaz, por mí mismo, de merecer y gozar de su eterna contemplación. Necesito su misericordia.
Vivo, sueño y espero su misericordia con la eterna ilusión de gozar del cielo que nos tiene prometido.
Vivo, rezo y espero a la muerte como el comienzo de la eternidad y el fin de la materialidad.
Dame fe y humildad Señor. No desoigan mis súplicas por las necesidades de la humanidad, por las de mi familia y por la mías.
Atiende Señor, te ruego, mi oración sincera y esperanzada. Danos el perdón de nuestros pecados, para que podamos ser merecedores del alcanzar el cielo que nos prometiste.
Aleluya, Aleluya. El Señor ha resucitado, y con Él todos los que han muerto y todos los que esperamos.
Aleluya, Aleluya. En Ti confío y en Ti espero el perdón y la gloria eterna.
Aleluya, Aleluya. Contigo Señor quiero vivir y morir, pidiendo la intercesión de Tu Santísima Madre la Virgen María y tu padre terrenal San José.
Aleluya, Aleluya. Jesucristo Dios ha resucitado.

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