jueves, 24 de abril de 2014

Policía en Tamaraceite

Por Pedro Domínguez Herrera
Por los años ochenta, después de manifestaciones cerrando el trafico en la calle principal, de este muy noble e ilustre pueblo de Tamaraceite; con Pantaleón como presidente de la asociación de vecinos. Después de reunirnos con comisarios y altos cargos de la Policía Nacional, se logró se pusiera una pequeña oficina de policía por la zona de Tráfico, que atendía una pareja de policías de retén, que estaban para receptar las denuncias de los vecinos y que con el tiempo se abriría una comisaría. A pesar de que los continuos delitos que aquí se cometían por foráneos e hijos del pueblo, en los principios de la transición del país; atormentado por las libertades, donde la delincuencia actuaba casi impunemente… Nadie denunciaba, decían en justificación: “Va uno denunciar, lo tienen dos horas perdiendo el tiempo y no hacen caso y si lo cogen sale de allí antes que el que va a denunciar”. La dependencia policial, por falta de denuncias pasó al cuido y amparo de vigilantes privados, para luego cerrar con disimulos y sin aspavientos, con el sigilo propio de la muy buena policía que tenemos.

Los “chorizos” tenían libertad de movimientos en el “Campo de Las Palmas”, pululaban a diestro y siniestro; como los signos de las tendencias políticas de la época, sin más pragmatismo ni más luces que el de la confrontación de clases.

Se creó un cuerpo de vigilantes, nuestras calles y casas eran vigiladas por vecinos de toda índole y en las ventanas de muchos domicilios, unas cartulinas con letra de imprenta con una leyenda que decía: “Casa vigilada”. Al pequeño pago monetario que dábamos le llamábamos: “El impuesto revolucionario”. En el tan poco tiempo que nos separa hay un abismo, en lo que se puede hacer, hoy las autoridades no permitirían estas componendas. En aquella época estaban desbordados con lo que se podía o no acometer en los nuevos tiempos de aquella recién estrenada democracia.

Dejemos la historia para interesarnos por el presente. Ahora se hace imprescindible una comisaria de policía. Los habitantes se han triplicado, los movimientos de gente que vendrá con los nuevos centros comerciales… Los últimos sucesos de atracos aconsejan que haya más vigilancia, que evite que la delincuencia se acostumbre a actuar en la zona, “que las costumbres son difíciles de atajar”…

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