martes, 20 de enero de 2015

Los empleados y los empresarios

Por Luis C. García Correa
El empresario es la persona, física o jurídica, que crea riqueza: produce bienes y servicios, y da empleo.
El empresario tiene estas virtudes: emprende, trabaja, administra, es honesto y participativo, y, sobre todo, es educado y orienta su vida en valores.
La persona que no se comporte de esa manera no se merece, en mi opinión, el título de empresario. Será un empleador, pero no un verdadero empresario.
Crear riqueza material debería ir aparejado con crear riqueza humana y hasta espiritual.
Los valores y su vivencia no enfrentan al empresario con el trabajador. Los valores no generan antagonismos ni luchas.
La riqueza generada honestamente es un valor. Ayuda a la existencia.
Crear riqueza es una satisfacción personal y social.
La honestidad y la participación son las grandes virtudes del empresario y del empleado.
La riqueza material y espiritual debería ser una consecuencia de la honesta participación.
Ser empresario es una actividad enormemente agradable, enormemente comprometida y debería ser enormemente reconocida y agradecida.
Hay, ha habido y desearía que no hubiera nunca malos empresarios y malos empleados. Hasta ahora han sido minoría.
Alabados y siempre sean reconocidos los buenos empleados y los buenos empresarios. De ellos nacen la economía, el bienestar y la riqueza.
Anatema al mal empresario y al mal empleado.
Los empleados y los empresarios forman un grupo social y personal fundamentarles para el bienestar social y personal.
Alabados y reconocidos sean siempre los honestos y participativos trabajadores-empleados y empresarios, porque de ellos es la riqueza, el bienestar personal y social, y de ellos deben nacer y crecer la felicidad y la libertad.
 

1 comentario:

Anónimo dijo...

KHALIL GIBRAN (EL PROFETA)
Entonces un hombre del arado dijo, «Háblenos del Trabajo».

Y él respondió, diciendo:

Trabajas para mantener el ritmo con la tierra y con el alma de la tierra.

Porque estar parado es volverse desconocido para las estaciones, y salir del desfile de la vida que desfila con majestad y sumisión orgullosa hacia lo infinito.

Cuando trabajas eres la flauta por cuyo corazón el susurro de las horas se vuelve música.

¿Cuál de Uds. sería un junco, callado y silencioso, cuando todo lo demás canta al unísono?

Pero te digo que cuando trabajas, realizas una parte del sueño más lejos de la tierra, el cual te fue asignado a ti cuando ese sueño nació.

Y por seguir trabajando en verdad estás amando la vida,

Y amar la vida por el trabajo significa estar íntimo con el secreto más íntimo de la vida.

Pero si por tu dolor le llamas aflicción al nacimiento y al apoyo de la carne una maldición escrita en tu frente, entonces contesto que nada sino el sudor de tu frente te lavará lo que está escrito.

También te han dicho que la vida es tiniebla, y en tu cansancio repites lo que dijeron los cansados.

Y yo digo que la vida sí es tinieblas salvo cuando hay impulso,

Y que todo impulso es ciego salvo cuando hay conocimiento,

Y que todo conocimiento es vano salvo cuando hay trabajo,

Y que todo trabajo es vacío salvo cuando hay amor;

Y que cuando trabajas con amor te atas tú mismo a ti mismo, y a los otros, y a Dios.

Y, ¿qué significa trabajar con amor?

Significa tejer el paño con hilos sacados de tu corazón, como si tu amado fuera a llevar ese paño.

Significa construir una casa con afecto, como si tu amado fuera a vivir en esa casa.

Significa sembrar las semillas con cariño y cosecharlas con alegría, como si tu amado fuera a comer las frutas.

Significa cargar todas las cosas que creas con un aliento de tu propio espíritu,

Y saber que todos los muertos benditos están alrededor de ti y mirándote.

Muchas veces he oído que dices, como dormido, «aquél que trabaja con mármol y halla la forma de su propia alma en la piedra es más noble que el que ara la tierra.

Y aquél que agarra el arco iris para ponerlo en el paño en el parecido del hombre, es más que aquél que fabrica las sandalias para nuestros pies».

Pero digo yo, no dormido sino en el sobre-despertar del mediodía, que el viento no habla más dulcemente a los robles gigantes que a la brizna más pequeña de la hierba;

Y sólo es grande el que transforma la voz del viento en una canción hecha más dulce por su propio amor.

El trabajo es el amor hecho visible.

Y si no puedes trabajar con amor sino sólo con repugnancia, es mejor que te vayas de tu trabajo y te sientes en la puerta del templo y consigas limosna de aquellos que trabajan con alegría.

Porque si cueces pan con indiferencia, cueces un pan amargo que satisface sólo la mitad del hambre.

Y si lamentas aplastar las uvas, tu lamento destila un veneno en el vino.

Y aunque cantes como los ángeles, pero no amas el cantar, amortiguas el oído de la gente contra las voces del día y las voces de la noche.

JM CALDERIN