lunes, 17 de octubre de 2016

¿A quién hay que atender y ayudar?

Por Luis C. García Correa
¿A quién hay que atender? Al necesitado.
¿Quién es el necesitado?  El que carece de lo necesario.
¿Qué es lo necesario? El alimento del cuerpo y el alimento del alma.
¿Cuáles son esos alimentos? La comida del cuerpo y la comida del alma.
¿Es todo tan sencillo? SI.
Somos nosotros los que hemos complicado y dificultado lo que es natural. Y lo hemos hecho de una forma tan depredadora e injusta, que llega a ser inhumana.
¿Por qué lo hemos complicado y dificultado? Pienso que por la falta de educación, de información y formación, por ignorancia e individualismo, y por falta cultura y de honestidad y valores.
La cultura, la información y la educación deben crear la necesidad de tener y vivir valores éticos y morales.
¡Ay de los padres, familias y educadores que no han informado y educado a sus hijos y pupilos en valores!
Nadie nace sabiendo, aunque en los genes llevamos impresos el bien y sabemos identificar el mal.
Pero los genes no bastan: hay que activarlos, con la educación y la formación y con los valores.
Hay riqueza material y espiritual de sobra, solo tenemos que compartirla. Eso es ayudar.  (P)
La vida es muy corta y tiene un valor incalculable. No hay que perderla buscando solo las cosas materiales.
Los bienes materiales desaparecen a una velocidad de vértigo y no nos los podemos llevar a la otra vida, después de la muerte. Todo lo contrario a lo que ocurre con los valores espirituales.
Dichosos los que tienen valores materiales y les sirven para incrementar los espirituales.
La vida es muy simple, la hemos complicado.
La vida la hemos complicado por el egoísmo y por la falta de honestidad.
¿Qué le significa a una persona adinerada dedicar un tanto por ciento – que será de acuerdo a la magnanimidad personal – para, fácilmente, paliar las auténticas necesidades de los auténticamente necesitamos?
Tenemos las personas y los recursos, solo necesitamos la voluntad.
¿Ha pensado en lo que significa fijar y dar ese tanto por ciento?
¡Sean estas palabras el grito apasionado y necesitado y que sea tan potente que llegue a la conciencia de todos!
Todos, aún los necesitados, podemos ayudar.
¿Quién se apunta y decide ayudar?
Gracias y que las bendiciones incrementen la felicidad y la libertad y convirtamos, porque podemos, el mundo en un mundo natural con plena felicidad y libertad.
¿A quién hay que atender y ayudar? Usted lo sabe perfectamente.

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