miércoles, 19 de octubre de 2016

Una carretera que es un muro

C7. Ha habido en la historia muros más transitados que esta carretera. La vía de Lomo de La Viuda, en Tenoya, sigue cerrada al tráfico, condenando a los vecinos a unas colas angustiosas. Les habían dicho que en el primer trimestre de este año se abriría la calle, pero acaba 2016 y los vecinos no ven salida. La barrera que corta el paso es el muro de Tenoya.

Esta vía se construyó en la parte alta de este núcleo de Tenoya para facilitar el acceso de los camiones a la obra de la cuarta fase de la circunvalación, en especial al entorno del viaducto de Tenoya. La intención era que se devolviera la situación original a los terrenos sobre los que se proyectó y construyó la carretera provisional, pero con el paso del tiempo se pudo comprobar la utilidad de la vía para los vecinos que viven en la parte alta de Tenoya y para quienes llegan hasta el cementerio parroquial del barrio, que atiende las necesidades de residentes de Tenoya, Cuevas Blancas y hasta Casa Ayala.

Tras cuatro años de espera, los vecinos del barrio se cansaron de esperar y de acumular promesas que se incumplen. La última fue la del concejal de Urbanismo, Javier Doreste, quien en octubre del año pasado les aseguró que el acceso de Lomo de La Viuda estaría abierto antes de marzo del actual 2016.

«Javier (Doreste) y Mercedes (Sanz, concejala del distrito) dijeron allí arriba que en el primer trimestre se abría sí o sí», recuerda Pepe Esteban, antiguo representante vecinal de Tenoya, «este pueblo no tiene otra salida». Para ellos, es una afrenta que «se llegue más rápido desde Arucas a la ciudad que desde Tenoya».

«Aquí falta voluntad política, como quedamos muy lejos, no importamos» prosiguió.

Para Lorenzo Santana, otro exrepresentante vecinal, lo que demandan los vecinos de Lomo de La Viuda es equipararse al resto de la ciudad. «No pedimos parquitos para que los perros vayan a cagar, sino accesos y alcantarillado, lo mínimo que tienen en barrios como Schamann», expone.

«Todavía estamos sin cloacas, todo baja por la ladera que va a dar a Arucas», apuntan a su lado Pedro Falcón y Francisco Henríquez.

La carretera de Lomo de La Viuda está cortada por unas vallas que impiden el acceso. Solo queda subir y bajar por la calle principal del pueblo, que queda atascada todos los días cuando sube la guagua y en las horas de entrada y salida del colegio. «Iba a ser un alivio», pero se ha convertido en una esperanza frustrada. Burocracia, le llaman.

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