lunes, 10 de septiembre de 2018

¡Llamamiento a la unidad!

Por Luis C. García Correa
La unidad de la humanidad no es un objetivo o logro que haya que dejar o descartar, todo lo contrario, hay que buscarlo y luchar por conseguirlo, porque no solo es posible, sino una necesidad y una obligación de toda persona honesta y participativa.
Usted, yo, el vecino, el amigo, todos estamos llamados a cooperar en crear y tener una real y verdadera unión personal, local, nacional y universal.
La técnica y la globalización son dos elementos imprescindibles, necesarios y a nuestro alcance que hay que aprovechar, y al máximo.
¿A qué espera? ¿A qué esperamos si ya estamos tardando?
La vida es muy corta. Las posibilidades reales e inmediatas que todos tenemos son incontables.
Solo necesitamos amar y tener honestidad.
“¡Con el amor y la honestidad el mundo cambiará!”
“¡Tenemos todas y todos las ineludibles e inmediatas oportunidades y circunstancias propicias para cambiar el mundo en un mundo de hermandad!”
Por favor. No lo deje para mañana. Mañana tendrá sus circunstancias, que también tendremos que aprovechar, pero lo que es imperdonable es dejar pasar ahora la oportunidad.
“¡Juntos conquistaremos el mundo!”
Yo ya empecé, poco o mucho, pero ahora le necesito a usted.
“¡Cooperemos con ideas y aportaciones en cómo ayudar y ayudarnos, y cambiaremos el mundo a una enorme velocidad!”
“¡Cooperar al bien de los demás son los actos más fáciles y frecuentes que se nos presentan y que hay que aprovechar!”
“¡Benditos y alabados sean los santos que luchan por la gente y cooperan al bien de los demás!” De ellos es el bien y el renacer de la plena felicidad y de poder vivir la plena libertad.
¿A qué espera? Es facilísimo. Solo hay que desearlo y hacerlo. La unidad es esencial.
¡Mi vecino es mi hermano más cercano!

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