viernes, 27 de diciembre de 2013

Señor, dame capacidad de asombro.

Por Luis C. García Correa
La falta de capacidad de asombro, desnivela todo nivel. Y aplana, como abaja la ética y a la propia religiosidad.
Sin asombro hay hambre y miseria moral y material. También muerte
¿Dame, Señor, capacidad de asombro?
No puedo dar por bueno lo que es malo. ¡Y si lo apoyo, por falta de asombro, lo elevo y soy moralmente responsable!
Tenemos que estar continuamente asombrándonos del mal que se reparte a diestra y siniestras. No nos podemos quedar impávidos, como si no fuese con nosotros o no nos importase.
Quien pierda por materialismo la capacidad de asombro camina hacia el abismo de la maldad.
Tendríamos que estar asombrados de comprobar que somos esclavos, y lo admitimos, ya sea por activa como por pasiva.
¡Hay quien presume de libertad! ¿Cuál?
¿Cómo nos vamos a asombrar si no nos han educado? No se suele aprender de mayor. De aprenderlo de mayor, habría que ser grande en los sentimientos. Que ellos puedan a la ignorancia y a la insensibilidad.
¡Dame Señor capacidad de asombro para poder tener felicidad y libertad! Y repartiéndolas con honesta participación crearemos el mundo para el que hemos nacido, y no el que vivimos.
 

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