viernes, 23 de mayo de 2014

El voto en blanco

Por Pedro Domínguez
Mucho se ha escrito y opinado sobre la utilización del mal llamado voto en blanco. Se tiñe del color de los partidos políticos mayoritarios, por lo que se ataca a los partidos pequeños (en lo del tres  por ciento a nivel nacional y en el cinco por cien en lo local, dejando fuera del reparto a estas opciones, agravadas por la injusta ley D´Hondt)
Hay quienes proponen que los escaños que pudieran sacar los votos en blanco se dejaran vacíos. Esto sería un desatino, una debilidad y abriría una puerta peligrosa al desgobierno de las instituciones.
 Algunos se manifiestan en algaradas callejeras porque no se sienten representados. Las adulteradas ideas políticas, que andan por esta Europa, en la que impera un pragmatismo desmesurado; no tienen cabida las identificaciones políticas de izquierda, derecha, centro, verdes o colorados.
Mucho se solucionaría si se dejara al margen en el computo al voto en blanco. Sería la válvula de escape de tanta tensión y descontento. Hay frases hechas vacías de contenido pero no de intenciones que tratan de manipular: El que no vota favorece a la mayoría. Hay mucho en juego. Se pierde todo lo logrado. Estamos saliendo. Y mas eslóganes aleccionadores con paternal cariño para los ignorantes…
 Se dice que el que no pone papeleta dentro del sobre está de acuerdo con la mayoría. También debería indicaría que el elector no encuentra opción válida para él. Que no quiere votar a tanta corrupción.. Que los partidos tienen que regenerarse cambiar los discursos. Que en una sociedad moderna no tienen cabida la extrema izquierda ni la extrema derecha. Que ya es tiempo que entre todos tratemos de olvidar y aparcar con dignidad la vergonzosa guerra civil y entre todos restañar las heridas con toda la delicadeza y buen juicio que se merece. Aunque parezca sorprendente mucho más representa “el voto vacío”
La democracia se enriquece si se le dan opciones a todos los electores. La única forma de estar de acuerdo con el sistema democrático y no “abstenerse” es el voto en blanco.
 Como no se considere que cualquier idea  se pueda expresar con el voto, y buscar nuevas formulas  la abstención llegará pronto a deslegitimar a las democracias de este mal llamado Primer Mundo.
Por otra parte, ¿ cómo evitar los esperpentos que ofrecen algunos partidos que llaman al voto con frases que huelen a engaño y a burla? Debería la Junta Electoral Central darle una rotunda respuesta a esta sencilla pregunta.
Si el voto en blanco no fuera computable para el reparto de escaños; muchos electores no tendrían que estar buscando entre esos partidos de poca representación que solo benefician a unos privilegiados, que  si lograran ser bisagra de gobierno “les tocaría el aceite del engrase” .
Para terminar, muy importante es ir a votar. El que no quiera que su voto contabilice para nadie, que haga un rayón o meta en el sobre una etiqueta, pero la abstención, esa si que es peligrosa en estas elecciones. Muy pronto se verá el camino que van tomando estas democracias europeas; que se la juegan en cada elección… 

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