martes, 20 de mayo de 2014

¿En qué puedo ayudarle?

Por Luis C. García Correa
¿En qué puedo ayudarle? ¿En qué puedo ayudarte? ¡Ojalá fueran las frases que más se escucharan en el Planeta Tierra!
La solidaridad es una necesidad existencial. Y es una de las más urgentes del momento histórico que vivimos. Debe dicha y oída constantemente por todo el mundo. Debe ser practicada constantemente con todo el mundo.
La solidaridad y la caridad son dos virtudes que siempre se pueden aprender en cualquier momento. No hay fecha ni edad para aprenderlas y vivirlas. En definitiva: ¡no hay disculpa para no ser una buena persona!
La bondad es tremendamente contagiosa, y sus efectos beneficiosos son inimaginables.
¿En qué puedo ayudarle? Esta frase tiene una fuerza tal que es capaz de anular al poder más perverso.
Vivimos maniatados y sometidos por ese poder perverso. Somos auténticos esclavos. Y una de las causas es que no nos atrevemos a decir y a poner en práctica esta frase: ¿En qué puedo ayudarle?
Los seres humanos somos buenos por naturaleza, pero, con bastante facilidad, nos dejamos dominar por el mal. No quiero entrar en las razones del porqué existe el mal. Cada uno lo vivimos como una realidad personal, puede que con demasiada frecuencia. Uno de los factores que dominan esa tendencia es la ausencia de preguntarle al amigo, al vecino, al conocido ¿En qué puedo ayudarle?
¿Por qué hay frases tan cortas y tan sencillas y tan poco oídas - por lo poco dichas - y ser tan maravillosas y necesarias?
La educación, creencia y vivencia de valores éticos o religiosos es el cimiento del uso y puesta en práctica de esta frase ¿En qué puedo ayudarle?
Las crisis suelen ser una oportunidad para vivir y decir esa frase. Vivir y compartir esa frase con hechos concretos con los que solucionamos problemas a quienes los tienen. Y, como consecuencia, sentir la inenarrable sensación del bien realizado.
¿Ha intentado decir: ¿En qué puedo ayudarle? y vivir sus consecuencias?
Por favor, no deje de intentarlo. Si ya lo hace, que Padre Dios le bendiga y reciba, con creces, el bien que reparte. Se sea creyente o no. Esto no depende de creencias sino de vivencias y de la honestidad.
Ser libre es ser e intentar comportarse de la mejor manera. Y a mayor bien hecho, mayor es la felicidad y la libertad. Y a ello ayuda, poderosamente, decir con sinceridad, de corazón, ¿en qué puedo ayudarle?

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