viernes, 10 de junio de 2016

La responsabilidad del político y del pueblo

Por Luis C. García Correa
El trabajo más honroso, el más digno del mayor encomio y alabanza es el que realiza el político honesto, cuando dedica su tiempo y esfuerzos a solucionar los problemas de los demás.
El político revestido de autoridad que falte al honor y a la responsabilidad es merecedor del repudio social y universal.
Quienes usan la autoridad en beneficio de intereses bastardos merecen el estigma de los enemigos del pueblo.
Un pueblo que permite la deshonestidad en un político y que permite que éste siga en su cargo... es deudor del daño causado.
La responsabilidad política no es sólo del político: también lo es del pueblo gobernado y administrado.
No me cansaré de repetir y reclamar una mayoría honesta y participativa que, con su honesto comportamiento, exija la honestidad.
La ausencia de esa mayoría honesta es responsable del daño que hagan, o hacen, los políticos deshonestos, por muy libre y democráticamente que hayan sido elegidos.
La responsabilidad de un político y del pueblo es la misma: la honesta participación.
La responsabilidad no la tienen solo los demás, yo la tengo por igual.

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