domingo, 30 de junio de 2013

Gracias Santiago

Por: Jesús Vega Mesa
Una de la primeras cosas  que las madres canarias enseñan a sus hijos es decir “gracias”. Una palabra hermosa, fácil de pronunciar, agradable al oído, llena de contenido. Y una palabra que algunos, con los años, olvidan de pronunciar aunque, por el contrario, les guste escucharla de labios de otros. Cuando un niño recibe un pequeño obsequio, allí está la madre para recordarle: ¿Qué se dice, Ayoze?  Y Ayoze, automáticamente, responde…¡Gracias!

Hay pueblos agradecidos. Uno de ellos es, por ejemplo El Toscón, entre Tamaraceite y la villa mariana de Teror. Los pueblos buenos sienten necesidad de reconocer lo bueno que se ha hecho por ellos. No se perdonarían a sí mismos olvidar  a la gente que entregó tiempo, fuerzas y salud por el bien de los vecinos.  Y eso está ocurriendo estos días que todos los habitantes del Toscón, como una piña, han querido reunirse en la parroquia y decir gracias a una persona luchadora.

Santiago Henríquez es un hombre con más de ochenta años y gran parte de su vida la ha dedicado a trabajar por su barrio poniendo cariño, esfuerzo y entusiasmo. La iglesia, la plaza y el local social del Toscón llevan la firma de su trabajo constante, de su lucha diaria, de su ir y venir por el ayuntamiento o el Cabildo solicitando cosas no para él sino para su pueblo. Santiago ha sido un referente del movimiento vecinal en la zona de Tamaraceite y un testimonio de hombre de Iglesia, entusiasta y colaborador indiscutible en cualquier iniciativa cultural o social. Como toda persona que trabaja por los demás, Santiago también ha tenido que vivir momentos difíciles e incomprensiones. Pero nunca nadie ha logrado arrebatarle el amor a su pueblo. Y lo ha demostrado no desde el puesto de mando, aunque muchos años haya sido Presidente de la Asociación de Vecinos. Santiago ha sido en el pueblo albañil, barrendero, pintor, peón, chófer, electricista y lo que hiciera falta para servir mejor a su comunidad. En Santiago se cumplen las palabras de Bertolt Brecht: Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay otros que luchan toda la Vida: esos son imprescindibles.  Santiago ha sido un hombre imprescindible en El Toscón.
Santiago, a la derecha, siempre presente
en la vida de la parroquia.

Por eso, Santiago, necesitamos decirte que te admiramos. Cuando ahora, desde la distancia, miro hacia atrás, comprendo que, en los años que compartí con ustedes las fiestas, los trabajos, dificultades y  alegrías,  fuiste el alma del barrio. Que te llamábamos para todo y siempre respondías. Siempre estabas disponible. Que junto a otras personas que también trabajaron y trabajan por el Toscón, nunca desfalleciste. Ahora es el momento de que otros sigan haciendo lo que tú hacías.

Ojalá cunda el ejemplo. Que siga habiendo pueblos y barrios que sean capaces de reconocer en vida el trabajo realizado. Y que siga habiendo personas como tú, Santiago, capaces de gastar su vida por los demás. Que no se rompa la cadena de trabajar por los otros. Y que aceptes lo que, desde el fondo del alma, nos nace decirte de corazón:
-Gracias, Santiago.                                  


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