jueves, 4 de julio de 2013

Gofio, esa rara e indefinida esencia.

Por: Antonio Domínguez
Siguiendo una gruesa paráfrasis de Becqueriano puntillismo preñada,- por no ser yo capaz de más por mí mismo-, ¿volverá el rubio gofio (de millo indígena) por los canarios vuelto a cultivar, moler y tostar? ¿Los maizales masivos, cargados de rocío ¡y de piñas! A nuestros páramos (criando ahora cizaña únicamente) volverán?  ¿Volverán los tupidos de piñas, apiñados en los techos de colgadizos y chamizos, hacia bajo de ellos tirar, por tan preciada dorada carga en sus apoyos mantener y por ello sustanciar de sostener? ¿Volverá el fragor de “la guanchada” a batirse con hombría volviendo las tapias del trabajo a escalar? Donde tras de ellas la oveja, la vaca, el millo y la papa encontrará? Del profundísimo sueño, la merienda de blancos, que es particular en Canarias ¿despertará? ... El gofio auténtico puso fin a su agonía con la muerte (del maizal). “¡Dios mío, qué solos se quedan los gofios!”.

Unos para el taxi, otros pal cemento, estos para bares, aquellos cocineros. De la Canarias únicamente agrícola que siempre fue, todos se salieron (su fuero abandonaron, por voluntad los menos, los más, “echados”), sollozando y en silencio. Fue cuando los políticos acostarse a dormir decidieron, pero antes se pusieron los lujosos carísimos trajes que antaño no lucir pudieron y degustaron manjares que ni a soñar su paladar, por total desconocimiento, se atrevieron; fue cuando el gofio meditó un momento, Dios mío, que solo me quedo en el tiempo. De él (gofio) no quedan ni los pálidos restos, ni las amarillas encendidas velas que prendía Febo, ni aún hay ya presencia de los luctuosos paños negros; le desaparecieron por siempre; ¡a la eternidad mandaron los restos!
¡Sí, maestro! Eso que usted dice no es gofio canario. Los gofios son oriundos de donde se crían los millos y no de donde se muelen. ¡¡¡Hasta las piñas para el potaje vienen de fuera descamisadas y envueltas en plástico!!! El que llora sin consuelo el galáctico desastre canario es:


1 comentario:

Pedro Dominguez Herrera dijo...

Buenísimo cualquier valoración que se haga de este escrito se queda corta Léelo despacio y que preste a tus entendederas