miércoles, 9 de octubre de 2013

¡Qué afortunado soy! ¡Tengo amigos!

Por Luis García Correa
Aunque contestaré a cada uno de los amigos, quisiera expresar mi eterno agradecimiento por todas las manifestaciones de cariño que he recibido en mi enfermedad.
Estoy mejor, gracias a Dios.
Creí que era el principio del fin. Por mi edad tengo de inseparable compañera a la muerte. Pero Padre Dios ha aplazado ese maravilloso encuentro.
Así que podemos seguir gozando de nuestra amistad  y cariño. Lo que me llena de orgullo y satisfacción.
Seguiré recibiendo esas maravillosas manifestaciones de los amigos, deseando que sean eternas. Intentando ser merecedor de ellas, y devolviéndolas como corresponde.

Que Padre Dios les bendiga, como les bendigo yo.

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