miércoles, 20 de noviembre de 2013

Nunca tendrá el oro, los brillos de estos gofios.


Por: Antonio Domínguez
En el ecuador de mi silencio, abro el pico para congratularme como miembro de la tertulia de la casa de la cultura de Tamaraceite; a la que pertenece y modera Doña Carmen Guerra. Creo importante referirme a ella y en otro momento a los que la componen: maestros, artistas profesores, versados en cuantos derechos, laboral, etc. Escritores con libros publicados. Los únicos toletes somos mi hermano Perico y yo, pero, no vamos de intrusos; se nos invita formal, alegre y sinceramente. Es por lo que estamos tan profundamente agradecidos de poder participar, a veces, en los intentos de comprender los difíciles dilemas.

 Por otra parte nuestro país totalmente  arruinado con la soberanía en manos de Europa. Es lógico que nuestros políticos no sirvan para nada; porque el país vale menos que les debemos (y son nuestros acreedores, dueños de nuestro país, por consiguiente). No hay para invertir y van a venir mil ochocientos millones más a montarse sobre la impresionante deuda. Y mañana más y pasado mañana más y el año que viene más… Por eso las políticas en las dos cámaras centrales son un juego de niños pequeños, para seguir jugando a una democracia que puesta en otro lugar (extranjero), aquí, es una mascarada porque ya hace tiempo que la vendimos al peso. Lo último que se despacha y el más grande sufrimiento que hay es el de todos los políticos que les han llegado -aunque heredados de tiempos del caudillo- ¡ahora! Los fuertes empinados repechos de subida a Europa. En cuanto a las autonomías ya están transitando la muerte lenta. Sus destartaladas gesticulaciones, sus regañizas, sus brincos agónicos de gallo con cabeza cortada hablan de la inevitable cremación o entierro.



En este panorama ha llegado Doña Carmen a la edad donde la sabiduría se hace grandes preguntas en todos los aspectos de si ha valido la pena tantos viajes y sacrificios. Ella ha de dar consuelo y decir que esto es cuestión de poco tiempo; sabiendo que nuestras vacas, cereales, olivos, etc. No volverán jamás a volver a ser y que la industria es un cuento y que la juventud es otro cuento y que el turismo es un tercio de un cuento. Por eso a saber cuan cansada debe estar  Doña Carmen. A saber cuan agotada por las aplastadas ilusiones.

 Se sabe que a tempranas edades los políticos llevados de la pasión (ilusión por sacar todo adelante) y el apremio comenten errores, a veces pequeños (absolutamente todos), y ninguno de ellos puede presentar balance completo en la impecabilidad, en la completitud de su gestión; porque casi siempre tiene que obedecer órdenes estúpidas del estúpido/a que está por arriba; solo soportable por las ganas, el ánimo, el enorme tirón que tira de la persona joven, seria y responsable.

Yendo ya al grano con esta persona; como persona deseamos destacarle aquí. Ha ayudado  a cuantos han estado a su lado y se lo han pedido. Ha unido a personas que estuvieron en discordia. Ha brindado abnegación como ejemplo de mesura. Ha dado el bien con mano anónima respecto de la otra. Ha hecho grandes cosas por Tamaraceite desde la sutileza casi inapreciable deviniente de su gran modestia, concienzudamente incondicional y desinteresada.  Ha llegado –con la experiencia- a diestra discreta y ejemplar comunicadora. Ha llegado –con la experiencia- a la encarecida, encomiable, entendida, esmerada, espontánea, total empatía… a experto total entendimiento. Al humanitarismo inestimable que solapa su sencillez modélica-impecable e innegable.

Brinda ayuda su sola presencia. Capta la necesidad  y la afronta hasta donde debe y puede. Condesciende siempre hasta donde permite la legalidad. Conquista a todos para su ideario (excepto a los tragones que más ha ayudado ¡dentro de la legalidad! Y quieren más y más  y más; creyendo de y esperando de ella como si fuese una ONG…  impulcros raquíticos insaciables.

Dispensa gozosa atenciones. Solo le interesa granjearse frutos de la felicidad del pueblo. Mendiga escuchar que “todo le fue bien”  a ciudadano alcanzado por desgracia. Ofrece su hombro y su casa a toda persona de bien (de hecho y no de boquilla como cura o, aspirante a cura). Presta su apoyo a toda acción colectiva sin mirar que terminará siendo cuestionada –¡sabiéndolo ella!-  en un país totalmente arruinado, con una deuda que si se le añade a cualquier país, aun por poderoso, desaparece hasta nunca jamás.

Tiende a lo magnánimo y a lo magnífico, y en la medida que puede y sabe lo ejecuta con arreglo a la permisividad de las circunstancias, códigos y leyes.

No confió su vida al azar esta valiente mujer, del que nunca fue compañera. No agració nunca el azar; le desafió, por no exponerse nunca a él. Le retó sin querer saber de sus ayudas. Nunca pudo arrebatarle su independencia pensadora; ni coartar su recto destino; ni desposeerle de su conversación cristalina; ni de impedirle operar con diáfana, exhaustiva, explicitación expresa. Ela ahí dueña de empírias (saber práctico, experiencias bien entendidas y vivencias perfectamente comprendidas), que para sí quisiera el más que se la hecha en todo nuestro municipio.

Abarcar en toda su amplitud el alcance de su biografía, como se ve, por mi concisión tras concisión no lo pretendo; porque a lo mejor y hasta a lo peor, no sabría. Solo le conocía a usted de vista y le confieso que no me interesaba como persona, porque la vi amontonada con esa marea de mujeres: Luzardo, Bolta, Darias, Puig, Medina, etc. (son muchas, que me perdonen no acordarme del gran grueso de ellas)… Personas opacas, grises, insulsas, insustanciales, vacías; al mismo tiempo traslúcidas, que tan poco interés tienen para mí. Quizás de haberlas tratado me pasaría como con usted, pero lo dudo mucho. Por eso Doña Carmen, por las bastantes tertulias en que hemos estado, le extraigo del anterior amorfo gentío. Conociendo rápido a la gente que trato, le puedo decir con satisfacción: ¡Encantado de conocerla! Mis saludos y mis más elevados respetos para usted.

En nombre, en encargo y parabienes entusiasmados de la tertulia:

2 comentarios:

Sergio Naranjo dijo...

... y después dices que eres tolete. ¡Sí, hombre!

Anónimo dijo...

Esta corta expresión tuya Sergio, es un mundo diverso para mí. La entiendo en toda la cantidad (favorable) de parámetros y lados que tiene. El instinto me dice que te lo agradezca, pero ya le dije que no; te lo agradezco yo cabalmente sin ayuda de ninguna suposición. Como siempre gracias por tu amabilidad. Por seguirme y por participar. Mis mejores deseos para ti. Saludos.

Antonio Domínguez.