viernes, 21 de abril de 2017

A la persona que está o se siente sola

Por Luis C. García Correa
La soledad es una mala compañera. Es también una mala consejera en la vida.
Para vivir solo hay que tener una vida interior intensa y, de alguna manera, compartida.
Los seres humanos somos ser sociales por naturaleza y necesidad.
El anacoreta necesita comunicarse con lo que le rodea.
El aislamiento total, si existe, es de una maldad más allá de lo que somos y podemos ser y aguantar, arrastrándonos a la perdición de la mente, de la ilusión, y del vivir con felicidad.
Amar es compartir la felicidad, y ahuyentar la soledad.
La vida sin amor, es un páramo de terror.
La persona que está o se siente sola, debe buscar la forma de comunicarse con los demás, de la forma que sea.
Mi teléfono está a la disposición de quien quiera compartir la soledad:  34928670239. No doy el móvil porque solo lo abro cuando me doy cuenta.
Si los seres humanos, usted, el vecino, el amigo, yo, tuviéramos el comportamiento de un ser humano normal, con amor, hermandad y solidaridad, no habría soledad, y sí acompañamiento por ser y sentirnos seres racionales y humanos, unidos a los demás.
A la persona que está o se siente sola: sepa que cuenta con mi compañía, con el ruego me perdone mis despistes y sordera, que espero compensar con todo mi cariño, amor y honestidad de que soy capaz.
Les quiero con toda el alma, y sigo siendo lo que he sido y lo que quiero ser: un servidor tratando de ayudar.
A la persona que está o se siente sola, que sepa que no lo está, que cuenta con los que queremos ser honestos con nosotros mismos y con los demás.

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