domingo, 14 de julio de 2013

Carta al Viento: Escalar la montaña


Por: Jesús Vega Mesa
Hace unos días, en la misma falda de la montaña que pretendía subir, alguien había escrito con letras de piedra: “Si no escalas la montaña, jamás podrás disfrutar del paisaje” (Pablo Neruda). Sólo leer la frase me dio ánimos para subir con más optimismo y descubrir un nuevo paisaje. Pero al mismo tiempo me hizo reflexionar. No puede ser que los muchos problemas que estamos viviendo actualmente nos estén impidiendo ver la cara amable de la vida. No puede ser que unos cuantos desaprensivos y ladrones nos estén robando, además del dinero,  la alegría y la esperanza.

 Mientras ascendía a lo más alto de la montaña, esquivando piedras y zonas resbaladizas, me convencía a mí mismo de lo irracional que es dejarse llevar por lo negativo y pensar que todo el mundo se defiende con  zancadillas y robos. Gracias a Dios, la vida está llena también de hermosos paisajes que a veces no los vemos o no los valoramos.

            Es necesario criticar, por ejemplo, muchas cosas de nuestra  Seguridad Social. Pero sería injusto hacerlo si al mismo tiempo no valoramos a los muchos  buenos médicos de los centros de salud que atienden con amabilidad y sabiduría. O el exquisito trato, afecto y profesionalidad  que la mayoría de los sanitarios ofrecen en los hospitales. De eso puedo hablar con conocimiento de causa. Por supuesto que hay cosas que funcional mal. Pero “nunca una noche ha vencido al amanecer”. Dejarnos llevar por el pesimismo, derrumbarnos ante los problemas, sería claudicar. Por muy mala que sea una situación, hay que buscar salidas. Por eso valoro, por ejemplo que algunos ayuntamientos, ante la situación de tantas familias en paro, no se hayan conformado con lamentaciones sino que se las están ingeniando para encontrar el modo  de fomentar el trabajo y la actividad cultural en el municipio.

Creo que era Facundo Cabral quien cantaba que “de la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llaman problemas son lecciones”. Una hermosa lección es la que ha dado, por ejemplo, un político canario que en su momento se arriesgó a no cumplir con la legalidad porque entendió  que la ley no puede ir en contra de lo que es justo. Y en aquellos momentos  tocaba buscar soluciones a los graves problemas de muchos ciudadanos. No siempre lo legal es lo justo.

Tagore, el poeta indio que admiro, dejó escrito que, “si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra…o haré otra puerta” Y hay muchos que en situaciones difíciles, están “haciendo otras puertas”:  personas particulares y colectivos que están becando a jóvenes estudiantes, profesores de la enseñanza pública que dedican horas extras a los alumnos aunque no se las paguen, trabajadores de la Banca que se sienten avergonzados por los atropellos de sus patronos y están defendiendo a los clientes que han sido o son engañados, curas de pequeñas parroquias que no solamente cultivan los valores religiosos sino que están comprometidos en la labor social. Mi reconocimiento a quienes, “cuando la vida te presenta razones para llorar, preséntale  mil y una razones para reír”.  En este año, en el municipio  donde vivo, se han realizado más de veinte actividades solidarias nacidas de colectivos juveniles, deportivos y  empresariales. Eso es  crecer ante las dificultades. Si no escalas la montaña, no podrás disfrutar del paisaje. Y ahora, amigos, toca escalar. Que no se pierda la esperanza ni la sonrisa. Cuesta subir. Pero habrá recompensa. Fue el mismo Tagore quien decía que la montaña es una mano que sale de la tierra y nos llama. Las montañas están para ser escaladas.  Y los problemas para resolverlos.

 

 

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