lunes, 15 de julio de 2013

Pre juicios

Por: Sergio Naranjo
El sábado pasado fui en taxi hasta la romería de San Isidro, desde Llano Roque, lo que en el Sistema Métrico de Tamaraceite viene siendo tanto como ir desde la Cruz del Ovejero hasta la de San Gregorio. Eso sí, a media tarde, sin la protección de la panza de burro, a 33 grados de temperatura y fajado con esos ropajes que ahora nos ponemos para decir que semos canarius. Los motivos fueron cosa mía, pero me dediqué con toda la intención a decírselo a lo menos un centenar de personas, entre la romería en sí y la reunión familiar posterior. Y como era de esperar, ni una sola persona respetó mi decisión. Aunque no se pasaron de rosca, que una cosa es Internet y otra frente a frente, me dijeron de todo menos bonito. Señorito, presumío, ignorante, cómo es que teniendo dos coches, misté... Confieso que disfruté con fruición cada una de aquellas opiniones, que me reafirmaron que no vale la pena, en realidad, confrontar opiniones libres frente a quien ya tiene una formada.

Con motivo de una de las cartas de Jesús Vega he dado una opinión, la mía. He exigido que la Conferencia Episcopal Española pague contribución por sus propiedades. Nadie, creo yo, ha dicho alguna vez que paguen por un templo, por una casa de acogida, un lugar de uso público. Pero hay muchas propiedades, muchas, que no pagan. Y a mí me gustaría que pagasen. Vuelvo a confesar que con toda intención expresé mi opinión, y la reacción ha sido la esperada. A la profusión de datos del autor de este blog, se le unen otros en los que ya, a gente como a mí, se nos tilda de anticristos, herejes, comunistas y lindezas varias, amén de acusarnos de no valorar las cosas buenas que los cristianos hacen por el mundo.

Probablemente, muchos de esos indignados no sepan quién fue Óscar Romero ni Ellacuría; no tengan idea de dónde está Burundi ni de los sufrimientos que muchas monjas pasan allí por salvar la vida de aquellos a quienes tienen a su cargo, a costa de su dignidad más elemental. El precio que pagan ellas por sus creencias es la violación; en Sudán, la vida. Y en Canarias, ahora mismo, todo su tiempo libre y más, muchas personas que luchan contra la justicia social, cómo soslayarlo.

Se dice en las Escrituras que una vez apresado el Maestro, con falsas acusaciones y completo despropósito, su discípulo de confianza sacó una espada y cortó una oreja al jefe del pelotón. O era un fiera y le soltó un tajo preciso, o era un tollo y falló, demostrando que para salvar a Jesús estaba dispuesto hasta mancharse las manos con sangre. La respuesta de Jesús es admirable, pero a los hechos de Tarsicio Bertone o de Angelo Sodano parece pura retórica. Y tan hechos son que han provocado la primera renuncia de un papa en siglos y la acción expedita de su sucesor, que se juega el ser o no ser de su Estado ahorita mismo, con la justicia italiana pisándole los talones.

Que discrepe quien quiera, pero el día que yo diga una falsedad, que se me demuestre. Que sigan discrepando, pero que a ninguno se le ocurra atacarme tan sólo por tener mis ideas. Aunque me cueste el ataque del prejuicio, son mis ideas. Y yo no voy a matar a nadie por imponerlas, no voy a desacreditar a nadie por defenderlas. Yo las digo, y mientras soy insultado, para mis adentros, cada vez estoy más convencido de que no hay peor cuña que la de la propia madera. Y yo ni de lejos admito carpintero para mi pensamiento.

1 comentario:

Pedro Dominguez Herrera dijo...

Hay mucho sacerdote que piensa como tu. La religión no es como la política; es un sentimiento intimo y de valores al que hay que aportar sinceridad y en lo discordante ser claro. Tiene mucho valor y en cristiano es ejemplarizante exponer las corrientes de ideas en cualquier sentido porque es así como se fortalece la fe. Ten en cuenta que tus amigos aun los que se están agregando últimamente; los que piensan desde otro ángulo “ dentro del triángulo de la trinidad” te respetan y aprecian tus discrepancias o no serian cristianos.