viernes, 13 de septiembre de 2013

El saludo, saludar.


Por Luis C. García Correa

Saludar no es sólo decir: buenos días, buenas tardes, es mucho más. Es una forma de participar, educadamente, deseándole el bien al saludado, transmitiéndole buenas vibraciones.
Perder la costumbre social y educada de saludar es uno de los indicadores de aislamiento, de soledad y de mala educación. Incluso puede ser signo de pérdida de la identidad.
He entrado en un ascensor con 6 ó 7 personas, saludar y ni una contestar. Afortunadamente, sólo recuerdo una vez haber tenido esta mala experiencia.
La mayoría de las veces me contesta alguna persona.
¿Cómo puede haber soluciones a los problemas de la comunidad, si la comunidad no existe? Existen personas que viven cerca, pero no en comunidad. Comunidad es congregación de personas que viven unidas teniendo unas reglas para la convivencia. Un grupo de personas que se relacionan. 
Las crisis económicas o de valores, son una consecuencia de la falta de la honesta participación de la mayoría. De la falta de comunidad. Si no hay participación en la búsqueda y exigencia de solución a los problemas de la comunidad, lógicamente, el
saludo es anacrónico, no encaja.
Si no hay una educación social y personal, en el que la comunidad es algo casi sagrado, por ser el medio en el que vivimos, el lugar donde nos relacionamos, el lugar donde hacemos nuestras vidas… ¿a quién se le ocurre saludar?       
Restauremos el saludo. Sea y siga siendo medio y forma de convivir, de relacionarnos, para cooperar al bien de los demás y de transmitirles alegría y bienestar,
Buenos días, buenas tardes se las de Dios. Así las decíamos, y así las deberíamos decir, fortaleciendo la vida de comunidad,  y elevando la relación a una participación activa.  Solución de todos los problemas, repito, solución a todos los problemas.
Cualquier hecho que una, será el comienzo del renacer de un pueblo honesto y participativo, donde se ama al prójimo como a sí mismo. Si fuera así ¿cómo no se iban a arreglar todos los problemas?
Viviendo en comunidad, y siendo honestos participativos, se vive y se vivirá la plena
felicidad y la plena libertad.
El saludo es un medio y un hecho que desarrolla la felicidad y la libertad.
Saludar debe ser la norma del encuentro de cada día.
Saludar debe contribuir a la satisfacción y alegría de cada día.
Saludar debe ser la gran demostración de educación y de la participación, camino hacia la plena felicidad y la plena libertad.

Buenas las tengan todos y se las de Dios.

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