sábado, 14 de septiembre de 2013

Un pasar por el Tamaraceite de diferentes épocas

Por: Tino Torón
    Animado por mi amigo Juan M. Calderín Liria, en una de las tertulias en la barbería de los hermanos Domínguez Herrera, escribí en aquella época hace diez años, dos o tres artículos, entre ellos lo titulaba “La Mayordomía”, que trataré publicarlo plasmando la visión de un pasado no muy lejano. Pasaron tres años y Calderín publica el presente en una revista que  titula “Tamaraceite en Fiestas”  Enero 2007, fue una sorpresa porque ya lo tenía olvidado, de lo cual quedé agradecido cumpliendo su promesa.
    Hoy después de esa década, aprovecho la página web “Tamaraceite Actualidad” para publicarlo, con algún añadido, iniciándose asi:
    Mis recuerdos los uno a los que también me han contado, soy un Tenoyero que puedo decir y cuento en la actualidad con 66 años. Hoy quiero trasladarme a una época pasada de los pasos por la Carretera General de Tamaraceite. Cuando era pequeño, iba con mi madre a Las Palmas en aquellos piratas incluso sentado en su falda y coches de hora para no pagar, aun los recuerdo sobre todo cuando pasábamos por Tamaraceite y como niño lo mas que me gustaba era subirme en coches, sus paradas y ver bajar y subir gente, hoy me doy cuenta que desde niño sin darme cuenta me he llevado y me llevo hojas de recuerdos que si no los trasmito solo quedarán en mí.
     Más tarde y ya con solo 8 años mas adelante, llegamos a ir con mis amigos caminando, antes pasando la oscuridad del túnel que en aquella época lo pasábamos atemorizados y corriendo, no tenía paso de peatones y las luces de los coches eran muy pobres e iban de un lado al otro orientados por la luz solar, eso sí, habían pocos coches,  sentíamos el ruido de los motores a lo lejos y así seguíamos al campo de fútbol, al cine, etc., pero no quiero contar mi historia en Tamaraceite, lo hago como introducción a mis pasos que no se han borrado.
    Recordando desde que bajaba la Cuesta Blanca, en el lomo, las casas de la vuelta con la famosa casa roja a la que llamo “Mirador la Casa Roja” porque he estado en la explanada del lugar  recreándome hasta lo mas lejos. Sigo hasta llegar al cruce del puerto (La Guillena), allí en la curva había una casa que conocí en tiempos de Andrés el de la Caña Honda, conocido de mi padre, pero antes fue de Mariquita Aniceto y luego de Vicente García (el Chico), casa que botaron por orden de Obras Públicas porque molestaba, allí recuerdo subir aquel escalón acompañado con mi padre o mi tía, pendientes de que pasara el pirata, a veces solo tenían plaza para uno o dos y éramos tres, buscando la forma mas idónea para llegar a casa, veníamos de la finca de Don Francisco Molina, chalet que pega su espalda al cementerio y siempre me ha llamado la atención mas los recuerdos de ver y subir en un quitrín que había en el garaje y como niño recrearme en historias que en otra ocasión contaré, pues mi padre tenía colmenas, pero les diré  una anécdota o visión: Antes los trabajadores aprovechaban    la carrocería de las camionetas  para ir o venir de los trabajos, un día vimos desde lo alto la policía de tráfico (antes Policía Armada) y al pasar se taparon todos bajo el cargamento de hojas de plataneras, ya al pasar salieron sus cabezas, una imagen de niño de la que llamó la atención (habían empresas como los Betancores, Sebastian Nuez,  Bony… que tenían permiso para trasladar al personal en unos asientos de quita y pon en la carrocería, otros, los hombres se agarraban al aldabón, los trabajadores alegres y contentos como si fueran de excursión. (los que tenían bicicletas se enganchaban o espichaban con una mano de la carrocería, y la otra equilibrando los frenos en los repechotes, sobre todo en las cuestas como la subida de Chile o del puente al Cruce del Ovejero. En Tenoya era frecuente verlos subir la cuesta de Arucas de forma prohibida, si eran varios, iban hasta conversando y uno de ellos con la cabeza por fuera avisando de algún frenazo o divisar a la policía.   
    En ese mismo cruce se divisaba frente una casa llamativa de dos pisos de tejado y balcón corrido de color verde con sus alpendres rodeada de plataneras que es donde hoy hicieron la urbanización La Guillena.
    Y seguía con la casa y alpendres, rústica y señorial con su entrada en forma de arco de bella construcción de la época donde tenía un balcón que daba a la parte de la carretera y que fue quitado porque molestaba, allí estuvieron viviendo hasta unos ingleses. (hoy esta propiedad deteriorada y abandonada)

    La Mayordomía destacaba, la mirada a la Ermita entre plataneras y salteadas palmeras y todo su entorno, la presa, las casas de puente de construcciones antiguas, allí estaba la tienda de Julio (Julito) de la que sobresalía la casa de Don Luis Correa y Cabrera, hoy de Don Luis C. García Correa y Gómez, detrás el famoso laurel perdido, uno de los primeros y más destacados entre las murallas donde a mano derecha había una casa de dos pisos y árboles desde  palmeras, eucaliptos, los la Montañeta, el bar de Vicente que lo trasladó a este sitio, hoy sus familiares, la barbería de los Hermanos Domínguez Herrera, antes de su padre que se la compró a Mastro Paco y éste la abrió mas arriba, Pedro, aquel hombre venido de lo altos de San Isidro que la tenía frente al bar de Cristóbal y en el mismo frontis el garaje de Don José el Médico y de Don José Aguilar, estación y parada de guaguas… hoy en ruinas, la tienda de Mariquita Serapita, y mas arriba en el gran ventanal salían los olores a oleos de los famosos cuadros del ilustre pintor JESUS ARENCIBIA Mariquita Coello, María Villegas o María Lucía con sus famosos bizcochos y panadería, el Bar de Cristóbal hoy Bar Mirinda, Bar de Rafael el Apupú, la Sociedad de Tamaraceite, La Tienda y Bar de Juan Pérez que la final puso una ferretería, El Cine Galdós, la heladería de Santiago, el estudio fotográfico, el taller famoso de radios y luego de televisión de Manuel Cabrera que al final puso la tienda de Macrive más arriba, que fue muy conocida en esa época en toda la isla, la tienda de Manolito el Mago, el taller de motos de su hijo Luis y en frente y mas abajo el taller de Manzano.  Allí en el Cruce de San Lorenzo estaba la  parada de taxis que la mudaron  a la sede de la Falange cuya casa era de Juan Monroy, hermano de Miguel el músico (componente de la Orquesta Tropical entre otras) y en el piso bajo vivía  Juan García que tenía una carnicería en el Cruce de San Lorenzo, hoy la parada mas arriba frente a Hiperdino, luego la bodega de Luis en el mismo cruce la Farmacia de Don Vicente, antes el negocio de Mariquita Ortega, el famoso molino de Juan Suárez, la zapatería del Mastro Fernando Santana (el Gago) de Tenoya, esta zapatería antiguamente  era el lugar de tertulias mas importante de Tamaraceite, allí se reunían el médico, los maestros y personas allegadas, (anécdota-Un día va una mujer a pagarle y él, que era muy ocurrente le dijo: yo no tengo cambio para ese billete),  Esta zapatería con su historia desconocida pues cuando venían de los altos y linderos del Municipio a hacer cualquier gestión dejaban los encargos de varios vecinos para luego retirarlos en otro momento, incluso recados y avisos, cuando murió Mastro Fernando, cerró la zapatería su hijo Antonio, al que veíamos siempre con boquín apagado y desgastado, éste que trabajaba con él la instaló en Tenoya en un cuarto garaje en la Calle Camino a Tenoya, mucho mas tarde la trasladó a la zona del Lomo la Viuda, el hermano “Fernando el del agua” fue muy conocido en Tamaraceite, entró en el servicio en el año 47 por gestiones de su padre y éste metió a su cuñado Benito(ambos fallecidos)  la de Santiago hoy conocido por el de la chatarra la tenía en el callejón, la trasera y a la altura del Banco Bilbao, el Juzgado de San Lorenzo (sucediéndose varias anécdotas), luego correos, la policía local y ahora la Casa de la Cultura el bar el Ovejero, el de Horacio, el bar de Alfonso con el surtidor a manivela, luego de Nicolás, el bar El Porrón de Pedro después del Manolo el Canario, Bar el Mesón, la barbería de Maestro Pepe, el despacho de Mastro Félix, la tienda de Antonio Mariquita la de las Rejas, la del Mosquito, el almacén de empaquetado de tomates de Don Domingo Viera, la carpintería de Juan Cabrera donde estuvo de socio Don Ángel el carpintero, famoso por la construcción de instrumentos musicales, Doña Amalia su esposa era maestra de Tenoya, la carpintería  de Juan Díaz, la sastrería de Andrés, el almacén de Verdugo, el Molino de Mastro Antonio Soto, hombre alto y fuerte, la tienda de Fernando Pérez, el bar de Paco, la tienda de Nene, la de Antoñito, la de Antoñita Hernández, la de Jaime, los talleres de Mastro Lorenzo Acosta, Mastro Antonio el Herrero, 0 teniendo que nombrar el primer chófer de Tamaraceite Manuel Dieppa con su Ford que todas sus hijas y nietas las conocían por las chófar, el camión de Salvador el padre de Boro, la escuela, el camionero Manolito Acosta hacia servicios de recogidas de estiércol y retrenque (aguas residuales fecales sacadas con baldes de las casas que tenían pozos negros llenando bidones o barricas para abono de la agricultura), Manolito vivía en el cruce del Ovejero junto al surtidor que procedía de Casa Ayala y su padre vino a vivir con él y al pasar las gentes caminando de los trabajos de Tenoya, Arucas, él les decía: miren casa mía bonita con escaleras y todo, al final al viejo lo conocían por “Manolito casa mía”, el famoso Santiago el Balayo, del que ví una escena peligrosa con su camioneta que contaré en otro artículo, este fuera del sector de la carretera y así otros pueden apuntar todo lo que he dejado atrás y que merece nombrar.
morales, las buganvillas, se adentraba ya con el olor y frescor de la agricultura, el almacén de empaquetados de los Indalencios, la pescadería de la subida a
Pasar por Tamaraceite en tiempos donde la carretera estaba vallada de árboles rozándose las ramas unos con otros haciendo sombras, en tiempo de los carros los primeros coches y el paso de los obreros con su saco atrás, mas tarde algunos con bicicletas, donde el Pueblo tuvo un buen grupo haciéndose carreras.
El pasar por Tamaraceite era envolverse en los trajines, olores diferentes y continuos, desde cafés, dulces, gofio, tiendas de aceite y vinagre, zapaterías, empaquetados de plátanos y tomates, barberías, talleres que entre latoneros oíamos los agradables y variados sonidos de sus artesanos, gasolina, a medicinas etc. en la bulla de la escuela, en épocas salían hasta la misma carretera en los recreos,  la salida del cine, de los paseos, de los partidos de fútbol, a escasos metros de la carretera que tuvieron que poner una malla en el solar del Maestro Salvador para que las pelotas no llegaran a la carretera.
    Hoy el paso es soñado, todo ha cambiado, entre supermercados, ferreterías, pescaderías, farmacias, bancos, pescadería, floristerías y algún nuevo bar, (hoy desde la Iglesia a la entrada de la Montañeta al Paseo de Los Martires muchas casas cerradas y mudas, pasar por Tamaraceite de una vía que era única del paso de todo el  Norte  y parte del Centro de la isla fue conocida por otras generaciones que como yo mantenemos  en los recuerdos.
    Con un pequeño resumen, un paso ligero en coches de mi época (la mayoría de techos de encerados) de niño y joven  por la Carretera General  que no he podido recortar y fuera de orden lo dejo aquí para que otros sigan y corrijan algunos  errores.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Le falto lå sastreria de Ændres punto de encuentro

JUAN FCO.AFONSO dijo...

IMPRESIONANTE HISTORIA DE NUESTRO PUEBLO DE TAMARACEITE,CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE MEJOR Y SOBRE TODO MIRANDO HOY EN DIA COMO SE HA CONSTRUIDO A LO LOCO Y POR LOS INTERESES DE UNOS POCOS.FELICIDADES TINO

Tino Toron dijo...

Señor anónimo, gracias por su comentario del cual le quedo agradecido, pero la famosa sastrería de Andres, padre de mi amigo Bosco esta nombrada, pero quiero que nos siga ayudando
gracias

Sergio Naranjo dijo...

Quedo completamente impactado por ese recorrido, del cual aún a fines de los sesenta y muy a principios de los setenta se puede mantener casi intacta la vivencia que yo también tengo.
Me parece evocar, gracias a la forma con que se se hace el relato, aquella sensación de vértigo que yo tenía cuando veía desaparecer los coches de la iglesia para abajo, estando yo a la puerta de la barbería de maestro Pedro cuando estaba arriba.
Igualmente, a escasas tres semanas de la muerte de mi padre, me emociona escuchar el nombre de la finca de "Los Molina", dende mis padres se hicieron novios.
Y qué decir de los demás lugares nombrados... como la zapatería de Santiago "el cojo" y todo aquello...
Ánimo para que sean más relatos, que sean más cortos para no tener que nombrar a muchos de una vez sola, y poder "sintonizar" otra vez con aquel pueblo mío que fue Tamaraceite, y desconectar de este barrio residencial de contrucción salvaje que ya no representa a casi nadie.

Tino Toron dijo...

Juan Francisco: Gracias por tu comentario y por siempre estar, te conozco y hace falta un grupo de unión para defender al Pueblo de Tamaraceite.
Según se ha formado la Tertulia "El circulo el Patio" este con otros fines, se puede formar un grupo de Amigos de Tamaraceite.
En la actualidad trabajo por mi Pueblo, Tenoya de forma independiente y coordinada.
Saludos

Tino Toron dijo...

Dón Sergio Naranjo: Aun no le conozco personalmente y es de mi interés, si conocemos a las personas que escriben artículos como Vd. sentimos cercanías y entendimiento
En lo referente al comentario me llena de emoción sentir el sentimiento que expresa.
Hay una frase en la que dices: "OTRA VEZ CON AQUEL PUEBLO MIO QUE FUE TAMARACEITE"
Gracias y un saludo

Juan Jesús dijo...

Felicidades Tino, tenoyero de pura cepa como te defines. Muchos tamaraceiteros, entre los que me incluyo, no hubiésemos hecho este periplo con tanto lujo, tanta descripción y sobre todo con tanto cariño hacia todas las personas que nos han precedido. Historias como éstas son las que nos hacen latir diariamente para seguir defendiendo el término de "pueblo" desterrando lo de barrio.
Gracias por esta aportación y por todas las que haces en el blog de Tamaraceite. Un abrazo, Juan Jesús.

Tino Toron dijo...

Gracias Juan Jesús por definirme como soy, amar a un pueblo es engrandecerse asi mismo, dando amor con la única moneda de nuestros corazones sin costar nada. Cuando vamos por las calles y vamos saludando y haciendo amigos, vamos haciendo Pueblo.
Y si viene el comentario de un Maestro no tengo palabras para expresarme, pero si tengo valor para decir: "Cuento con un amigo"
Gracias por animarme