viernes, 4 de octubre de 2013

Indefensión

Por: Luis C. García Correa y Gómez
Indefensión es el estado de lo que está indefenso.
Indefenso es quien carece de los medios de defensa, o está sin ella
No hay defensa sin justicia, y no hay libertad sin seguridad.
¿Vivimos una realidad de defensa, de justicia, de libertad?
¿Cómo puede haber justicia con el número de parados que tenemos?
¿Cómo una persona joven le puede propinar una paliza a una persona mayor y le obliguen al agredido a meterse en pleitos habiendo testigos del hecho?
Así podría enumerar otros hechos reales que, para mí, no son justos.
Hablamos de democracia. Hay quien gasta la palabra de tanto usarla. ¿Realmente, vivimos la democracia?
Democracia es el sistema de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía.
¿Se puede hablar de soberanía popular en un pueblo que no participa, o en el que participa una minoría?
Hay indefensión si el pueblo no participa.
¿Si hay una mayoría honesta? ¿Puede haber indefensión?  No, no la hay.
Preguntas:  
¿Qué porcentaje representa en la sociedad la suma de los pasotas y de los individualistas?
¿Los políticos están haciendo lo que le dice el pueblo? ¿Tienen ciencia infusa?
Con respecto a la justicia:      
¿Qué diría usted si a un juez le llevan a un ladrón cogido in fraganti y lo primero que le pregunta es: cómo lo ha tratado la policía? 
¿Cómo un criminal pueda estar en la calle si no está arrepentido, aunque haya cumplido su condena?
Todos los entes de Gobierno:     
¿Están al servicio de la comunidad? ¿a su servicio, al mío?
Podríamos seguir haciéndonos preguntas.
Está claro que tanto el ciudadano como la Administración política tienen que cambiar.
¿Todo está al servicio del hombre? ¿TODO?
Si no aplicamos y vivimos este principio en todos los términos y hechos de la vida, vivimos en la injusticia y en la indefensión. Y no en una democracia.
¿Qué hago, qué hacemos todos y cada uno de nosotros, por salir de la indefensión?
Creer y llevar a la práctica la autoridad irrefutable y arrolladora de la participación honesta de la mayoría.
Hasta tanto no exista esa mayoría honesta que participe, no creo que existan las soluciones que nos proporcionen la plena felicidad y la plena libertad.
Recemos, actuemos, seamos y vivamos esa mayoría honesta participativa imponiendo el comportamiento y volveremos a vivir el paraíso que nos corresponde y al que tenemos derecho porque estaremos bien defendidos.

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