jueves, 7 de marzo de 2013

Hasta la pimienta debe ser adorada

Por: Antonio Domínguez
¿Cómo se ha llegado a los portentosos descubrimientos que son? Pues muy sencillo; como mismo se ha llegado a componer la carne con papas; para lo cual han tenido que producirse varias materializaciones inventivas. Habría que ver, hay que ver la cantidad de intentonas fallidas en generaciones hasta que dos palitos, frotándolos, produjeran fuego. Y las vicisitudes y complejidades para llegar a ver realizada la olla de hierro. ¿Y la guindilla?, que también lleva una poquita ese guiso, cuantas bocas de primates y homínidos quemaría para llegar un día a convencerse de que no era venenosa y que era aprovechable. ¿Quién fue el primero que dijo que la pimienta era comestible? Creo que ya he dicho durante mi vida todo lo que pertenece a no elevaciones y cosas de no muy elevada monta, pero por si acaso esto sea una repetición (que es muy probable) digo, lo voy a repetir y valga la abundancia. El más grande invento, descubrimiento, ve luz porque ha sido un basamento en una portentosa ciencia anterior; descubrimientos anteriores, que sé, si se analiza bien la cuestión, se puede llegar fácil a la convicción que no ha sido un logro muy grande con respecto al trabajo antepuesto. El primero que llegó a la ejecución de “un guiso cualquiera”, seguramente le pusieron una corona de laureles (en el símil “guiso” entendemos cualquier avance adelanto o invento). Hoy en los extraordinarios ´´guisos´´, logros, también se encasquetan sus coronas de ´´laureles´´. Laureles de ahora, que dispuestos en redondel mienten pretendiéndole aureolas políticas a una murga. Honores políticos a quesos malos, premiándoles. En certámenes de belleza caseros y ordinarios, glorias políticas a mujer de belleza algo menos que mediana, porque es hija de jefecillo. “Noblezas” en los millones de primeros premios que se dan en el mundo a terceros y novenos…, a quienes no son los amos naturales de la más insospechada, o supuesta, o presunta coronación política; que como tal es falsaria, facciosa, inventada, quimérica y disfrazada. Si algo tuvo de bueno la política, (lo cual yo pongo en tela de juicio) lo ha perdido; pero no creamos que ha muerto; ha crecido como monstruo de película basura y se ha adueñado del mundo a la manera del abuso la estafa y usura. Dominación, iniquidad, arbitrariedad e injusticia. En eso se ha convertido la política desnuda en pelete de sus galas- fantochadas. Se ha convertido en el gran dragón de la devastación en todos los sentidos y bajo los diferentes aspectos. En el campo abonado para disfrute de las chicas de la sociedad en pugna en Cáritas, por que su número de pobres sea mayor y viva mejor que los de su inmediata enemiga, más que adversaria, en el vicio más caritativo y caro del mundo: la caridad. Oenegés a manta; la mayoría de muy dudosa eficacia, digámoslo así. Bancos de alimentos que suenan a enriquecimiento presunta y supuestamente. Y en otros tipos de “negocios” miles; especulación, beneficio, incremento y florecimiento. Creencias a tope. Media Sudamérica brujeando y echando aquí las cartas, como consecuencia de políticas que han puesto fuera de órbita a pobres ciudadanos, por haberles manipulado solo para el voto y que hoy mueren por Messi o Ronaldo en la inmensa simpleza a que los desalmados políticos les han llevado porque a ella les han hecho propicios. ¡NO HAY MARCHA ATRÁS!

“Porque triste es la vida cuando piensa el alma” -y quema la pimienta- “y mucho más si siente el corazón; nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción”; o se echa a la boca (es casi lo mismo) más pimienta de la, a la que le resistamos su fuego sazonador.

Si la pimienta al fin no se fundiera con lo demás dicho, ¿debería preocuparme teniendo en cuenta que la gran mayoría de escribidores, que incluso han pasado a la historia, la bloqueidad en sus escritos no la han logrado aún con mente desbloqueada? En el mundo del verdadero conocimiento no hay nada tirado de precio.

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