martes, 25 de junio de 2013

Repoblar

Por: Luis C. García Correa y Gómez
Repoblar es volver a poblar, ya sea de seres humanos como de plantas. Los dos son valores. Ambos enriquecen, unos a la humanidad y otros a la Naturaleza.
Repoblar es comenzar: en lo humano es volver a habitar lo despoblado, y en la Naturaleza volver a replantar lo que había desparecido. Es devolver lo debido a la Naturaleza.
Se lo devolvemos porque la deuda es tan grande que puede llegar a ser imposible de pagar, puede llegar al momento de no retorno.
Los humanos repoblamos cuando estamos en continuo crecimiento vegetativo como especie. Y en la Naturaleza repoblamos cuando nos damos cuenta del daño que nos hemos causado y le hemos causado, y entonces  intentamos compensar y regenerar el tejido dañado.
Repoblado, esos árboles crean el hábitat que existía, y comienza el maravilloso proceso de regeneración natural. Los pájaros vuelven y transportan las semillas fértiles, haciendo que comience el natural ciclo reproductor y poblador.
Cuando se ha restablecido el ciclo, la Naturaleza es tan sabia que ya no necesita la ayuda humana. Se reproduce sola y regenera el paisaje con todos los beneficios inherentes.
Tan fácil como es. ¿Por qué no lo hacemos?
Seguimos necesitando, por el individualismo y pasotismo, a los grandes hombres que, con su cultura, sensibilidad y honestidad repueblan. Ellos son los patricios de la Naturaleza, restableciendo la armonía que existía entre el hombre y su medio ambiente.
Es maravilloso ver cómo, en tan sólo años, un paisaje desértico -cuando lo es por la nefasta acción humana-  comienza y continúa la imparable repoblación.
Unas plantas ayudan a las otras. La semilla se va esparciendo y germinando, creando el nuevo bosque, que siempre  ha sido tan necesario y  siempre lo será.
Seamos lo que somos y lo que demos ser: humanos honestos y participativos, y las repoblaciones serán el gozo de los hechos, de la vista y de nuestro hábitat.
Dejemos que los bosques sean lo que son, y la Naturaleza volverá a ser lo que ha sido: nuestro hábitat natural y necesario para la vida natural.
Y todo tan fácil como repoblar, lo demás lo hará la Naturaleza, ya sea por las plantas como por los animales.
¿Y por qué no lo hacemos, si lo saben hasta los niños?
¡Ay de aquél o aquélla que es un depredador y destructor! Siembran el mal y recogen el mal.
Sembremos el bien, y lo recogeremos.
Ya no podemos pensar en qué hacer, sólo hacer.
“No hay derecho a lo que hemos hecho”.
Sembremos árboles y actos solidarios –siendo lógicamente honestos y participativos– y la luz de la esperanza brillará acercando el futuro horizonte, y convirtiéndolo en el presente. En ese mundo mejor que tanto necesitamos para la plena felicidad y la plena libertad.
De usted, de mi depende. ¿A qué esperamos?
Repoblar es enriquecer el habita natural del ser humano, y en la Naturaleza devolverle lo que le habíamos quitado.
Entonces habremos restablecido el paraíso perdido: nuestro bello Planeta Azul.

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