sábado, 2 de marzo de 2013

Los pedigüeños

Por: Pedro Domínguez Herrera

Hay quienes de la necesidad hacen una profesión y pululan por las calles sin mas oficio que el poner la mano y a veces de forma insolente y desproporcionada. (Esto se debería tomar como una disquisición; no como interpretaciones desconsideradas de la miseria humana). ¿Por qué y para que  para qué piden?; los mas, para su principal penuria, las drogas. Los verdaderos necesitados están en sus casas avergonzados. No todos; algunos en un acto de valentía se lanzan a la calle a pedir y hay que ayudarles en todo lo que se pueda, faltaría mas. Aquí en esta aportación, se trata de esos artistas del pedir, como el  que en cierta ocasión, por la zona de Triana, se me acercó  a pedirme acompañado de perro a juego con el personaje, atado con un trozo de cuerda de pita y me dijo: -Caballero me da un euro para un bocadillo para mi y el perro.- Me sorprendió y caí en la cuenta que hasta para pedir hace falta argucias. El había comprobado que a la gente le daba mas pena del perro que de  el y le daba resultado. Él solo, tenía menos posibilidades por las  frases hechas que son ejemplos de conducta de las masas: - ¡Que se busque un trabajo!. Yo para drogas no doy nada . “Para el perro sí, pobre animal”. Se lo debería quitar la protectora de animales.-
Hay muchas formas de hacer caridad. Recuerdo una de mi hermano Antonio cuando trabajaba en el puerto. Se le acerco uno y le pidió diez duros Era por la mañanita después de levantarse de los cartones al raso donde había pasado la noche entre ratas y una llovizna primaveral que le había empapado en la noche y con el síndrome de abstinencia.. -¿Para que los quieres?. –Le dijo- Para echarme un ron.-Le contestó el indigente que temblaba como una vara verde.
 Antonio le contestó.- Sí, para esa grandísima necesidad  que te arranca la vida a girones, solo te puede dar uno como yo, para un bocadillo o cualquier otra cosa te da cualquiera. ¿Tus Andanzas son por aquí?. –Sí, contesto el un poco mosqueado-. Fueron al bar y le pago al camarero treinta rones(para un mes). _Todas las mañanas cuando lo vea temblando le pone un ron, uno solo. -¡Gracias caballero!- Dijo el indigente.
Fue un acto de caridad sin lugar a dudas. Es por lo que es muy importante cuando se nos acerca alguien a pedirnos pensemos que es un ser humano y si lo creemos oportuno satisfacerlo en lo que se pueda. Es recomendable  llevar una cantidad según posibles para este menester y darla al primer necesitado que uno crea que es causa justa y a los demás decirles: ya hoy di; Porque la caridad empieza por uno mismo. Siendo justo y no juzgando a la ligera…, como decía el poeta: “Es inútil que busque el desgraciado quien quiera su dolor con el partir; sordo el mundo, le deja abandonado sin aliviar su mísero vivir”…

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