domingo, 28 de julio de 2013

Meterse en problemas

Por Jesús Vega Mesa

No sé el nombre de la niña. Tiene once años. El domingo pasado estuvo en misa. Cuando acabó la celebración se dirigió muy compungida al párroco y le dijo:
-Creo que me he metido en un problema.
El sacerdote quedó extrañado de la seriedad de la chiquilla y la tristeza que manifestaba.
-Lo que pasa,  continuó la niña, es que yo ni me he bautizado ni he hecho la primera comunión y hoy, no sé por qué, casi sin darme cuenta, me puse en la fila con otros niños y comulgué. Creo que hice mal.
La chiquilla se expresaba con inocencia y al mismo tiempo con una madurezimpropia de su edad. Su rostro cambió del todo cuando el párroco la tranquilizó y valoró su sinceridad y deseos de arreglar el problemaY el cura se sintió feliz de encontrar personas que quieran mantener limpia su conciencia hasta en esos pequeños detalles.
Hay otras personas que se meten en problemas, o los crean, pero que no tienen ningún remordimiento. Ya se han acostumbrado. Aunque hagan las cosas mal, no tienen conciencia del daño que hacen. Su conciencia ha perdido del todo la ingenuidad.
Hace unos días viajé a Lanzarote, La Graciosa  y Fuerteventura con un numeroso grupo de personas. Hubo plena armonía a lo largo del viaje y se disfrutó de los encantos de nuestras islas.  Encontramos gente simpática, muchas atenciones y amabilidad  tanto en el hotel como en los demás lugares que visitamos. Pero hay sectores de la población que intentan sacar tajada de todo. Si por ejemplo el guía de la excursión te invita a visitar un lugar o a comprar en una tienda determinada, uno, ingenuo, piensa que lo hace para ayudarte. Pero cuando descubres que lo que busca es que compres donde él recibe comisiones, aunque a ti te perjudique, sientes rabia de que se haya perdido la conciencia. Por eso estos estafadores de turistas no quedan preocupados cuando te dantres minutos para que veas la casa de los Coroneles en Fuerteventura y tres cuartos de hora para que compres en la tienda de regalos que a él le interesaLógicamente es queconsideran tontos a los turistas y no piensan que se están metiendo en un problema o causando un problema a los demás.  
Frente a la casa en donde vivo existe una entidad bancaria. Desde lejos se ve claramente el cartel que indica: Cero Comisiones. Y en el banco saben muy bien queeso es mentira, que me están cobrando por todo: por ingresar, por hacer un cheque, por una transferencia o por la tarjeta de crédito. Me pregunto ¿cero comisiones o más bien seo conciencia, cero honradez?
Los guías y los banqueros son personas adultas. Han crecido y, con los años, han olvidado que no es bueno meterse innecesariamente en problemas. Y mucho menos meter en problemas a los demás. Por eso de vez en cuando todos necesitamosredescubrir la importancia de ser sinceros y coherentes. Aunque ganemos menos. La niña de la misa del domingo pasado nunca actuaría así porque tiene una conciencia limpia.  Pero para eso hay que tener alma de niño.

1 comentario:

Juan Jesús dijo...

Querido Suso, acertado tu comentario el cual no puedo menos de suscribirlo. Ojalá pudiésemos tener en los tiempos que corren esa mente limpia, sincera y ( no sé que decir... ) de esta niña, empezando por mí mismo. Una vez más tu carta ha llegado a mi corazón y me ha hecho reflexionar. Gracias por este regalo. Un abrazo.